Tome mi cabeza y sentí un fuerte dolor en la nuca, no sabia a que se debía, pero por un instante el mundo dio vueltas a mi alrededor.
-Angélica… ¿estas bien? –me pregunto león mientras tomaba una de mis manos, y la acariciabas con delicadeza.
-si, pero… que me paso –pregunte, a mi mente vinieron un conjunto de imágenes, un precioso jardín, una especie de casucha en la cual habían botellas. Si, me aseguré, eran muchas, muchas botellas.
-te caíste en el jardín –me contesto un joven de cabellos castaños, y de ojos verdes que me vio con una sonrisa reluciente. Se acerco a mi, y me ofreció una taza de te, la acepte gustosa.
-¿me caí? –pregunte confusa. ¿Las botellas?, estoy segura de que había visto eso, y algo dentro de ellas, algo de un sabor salado, y nauseabundo.
-si, así fue… lo siento, no guarde mis utensilios de trabajo –el sonrío ampliamente, y unos hoyuelos se formaron en sus mejillas –la señora Bells me pidió que plantara un huerto de verduras… según ella será lo mejor para la pequeñita Nía, come mucha chatarra, últimamente.
-¿Nía?
-es mi sobrina, la hija de Samantha, todos le decimos Nía –me explico león, y yo asentí. –no se a presentado aun, pero el es Andreas, el jardinero del que te hable –me conto.
Me gire de vuelta hacia el, y asentí en su dirección a modo de reconocimiento.
-me acuerdo… mucho gusto Andreas –le sonreí un poco confusa.
-el gusto es mío señorita Angélica –dijo, antes de tomar mi mano y dar un pequeño beso en el dorso, por un momento me quede encantada por sus masculinas facciones, por sus ojazos verdes. –creía que eras viejo –solté sin pensar.
El rio.
-lo siento… es que ya sabes, me hablaron del experto jardinero y yo imagine a alguien mayor… y…
-no te expliques… te entiendo. –me dijo, sin borrar la amable y realmente encantadora sonrisa. –bueno, te vuelvo a pedir disculpas por mi rudeza…
-¿rudeza? –pregunte confusa, el y león compartieron unas miradas, que no supe interpretar, pero tan pronto como aquello ocurrió, el compuso su expresión y me vio de nuevo sonriente –es decir, mi torpeza y desorden… de no ser por mi, no te abrías caído… y no abrías terminado aquí. –dijo mientras me indicaba, la habitación tan exquisitamente decorada.
Asentí.
-bien, con permiso –acto seguido el se retiro, sin mirar atrás.
Me quede bastante aturdida, viendo hacia el sitio por el cual el se había retirado. Botellas, estaba segura de que había estado rodeada de ellas, en una habitación, no soy tan torpe, como para no fijarme que hubieran utensilios de jardinería. Es mas, no las había, o es que en verdad me había dado un fortísimo golpe.
-pequeña… descansa un poco –me pidió león, mientras me empujaba ligeramente con la intención de que me acostara, así lo hice. –duerme… después de todo tuviste un largo viaje desde argentina para acá… debes recuperar el sueño…
-pero yo… ¿tus hermanos? –pregunte.
-ellos volverán pronto… Iris me llamo a decirme que traerían un regalo de bienvenida para ti –me soltó con una gran sonrisa.
-pero… no…
-pequeña duerme… mañana será otro día, te sentirás mejor, ya lo veras –me prometió, y acaricio mis regordetas mejillas, hice una mueca. El rio y paso sus dedos suavemente por mi labio.
-no quiero…
-hazlo… duerme, te hará bien.
-¿Qué hora es? –murmure bien bajito.
-son las once –mis ojos se abrieron sin poder evitarlo. Había dormido todo el día –te diste un fuerte golpe en la cabeza –sus labios se apretaron, y la ira paso por su mirada, me asuste.
-¿estas molesto conmigo? –me sentí obligada a preguntar. Automáticamente sus ojos se enternecieron, y me regalo esa sonrisa radiante, y coqueta que me daba siempre.
-no ángel, ahora duerme –me pidió, antes de depositar un beso en mi frente. Gire la vista hacia el lado derecho de la habitación, y me encontré con un ventanal. Las estrellas brillaban como faroles, los más hermosos y los más brillantes, sonreí sin poder evitarlo.
Poco a poco los parpados empezaron a pesarme, y descubrí que estaba muy cansada. En algún punto, entre la conciencia y la somnolencia sentí unos suaves labios rosar los míos; abrí los ojos solo un poco y me tope con el rostro de Leonardo, tan cerca del mío, sonreí ampliamente. Luego volví a cerrar los ojos, y ahí si, caí en los brazos de Morfeo.
-¡no! –gritaron, haciendo que saltara automáticamente en la cama -¡no! –repitieron el grito, esta vez reconocí la voz de una niña, la cual gritaba en medio de risotadas.
Me lance de vuelta en la cama, y vi a mi alrededor, la decoración, las sabanas, las puertas de caoba, esos pequeños detalles me recordaron mi estado actual, estaba en la mansión de Los Kaulitz.
-¡Luzbell vuelve! –grito de nuevo aquella niña, seguido de las mismas carcajadas con un aderezo extra, los ladridos de un perro, eso si me hiso quitarme las sabanas de encima. Busque un reloj con la mirada, mas no lo halle. Al ponerme de pie el mundo giro de nuevo, la cabeza aun me dolía.
Lentamente para no caerme, avance hacia la puerta y me encontré a una pequeña de unos doce, quizás trece años peleando con un inmenso rottweiler. La chiquilla jalaba un inmenso trozo de carne, mientras el animal gruñía y se sacudía, peleando por el mismo trozo de carne.
-¿Qué haces? –pregunte
La chica se detuvo en su labor, y volteo a verme interesada, el inmenso perro también se detuvo e imito el movimiento de la niña. Me vieron de forma interesada.
De pronto la niña junto sus manos, mientras soltaba un ¡ah ya!
-tu debes ser Angélica, la novia de mi tío león –soltó ella, mis mejillas se enrojecieron.
-¿novia? –pregunte yo.
-si, porque eres su novia… es la única forma de que te haya traído aquí –dijo mientras levantaba el dedo índice –y de que se preocupe tanto por ti –dijo mientras levantaba el dedo medio y alargaba la letra “e” –ah… y es la única forma de que te permita quedarte en su alcoba… solo Luzbel duerme en su cuarto…
Cuando ella termino tenia tres dedos levantados frente a mí, y mi boca se había abierto, regrese sobre mis pasos, de vuelta a la alcoba.
El cuarto de león, había dormido ahí. ¡Increíble!, grite en mi fuero interno, desee saltar y brincar, ¡dormí en su cama! ¡Entre sus sabanas! ¡Oh Dios mío!
-y bien… eres una perezosa –me dijo ella de pronto. Me gire a verla, sin entender –si, y aves… son las nueve de la mañana… es tarde –me dijo ella convencida, me pregunte a que hora se levantaban en esa casa. –bueno como sea… baja a desayunar ¿no?, es tarde…
-si, si… ¿mis maletas? ¿Donde están? –pregunte, mientras veía a mi alrededor -¿Dónde esta león?
-mi tío… pues, pues, pues, pues, pues, pues, pues…
-deja de decir pues… -me detuve al descubrí que no sabia, ¿Quién era ella?
-Nía, Nía Lindeman Kaulitz, un gusto conocerte –soltó ella sonriente –y ella es… luz… bell –dijo mientras miraba al perro, que era perra -¡ah! –grito a continuación –se comió la carne… ¡que rabia!
-¿Por qué?¿era tuya? –le pregunte, mientras me agachaba un poco.
-no… era de ella… mi tío la puso en su plato esta mañana –dijo ella con un rostro de total contrariedad.
-no entiendo… -ella me vio con una ceja alzada.
-es obvio que no… quería dárselo a mi tío Hariel. –dijo ella mientras ponía sus manos en sus caderas.
-sigo sin comprender…
-¡ash! –se quejo ella –el no me llevo de paseo al bosque como prometió… así que, debía vengarme –me dijo con una ceja alzada, una expresión seria. Entonces me prometí, que jamás molestaría a esa niña, porque seria capaz de darme la carne de la perra.
-bien… -volví a erguirme –debo averiguar donde a dejado mi ropa tu tío… -dije mientras regresaba a la alcoba. ¡el cuarto de león!, sonreí.
-hazlo… y baja pronto –soltó aquella niña, antes de sonreír y salir saltando. Ella era bastante rara.
Cerré la puerta y acto seguido empecé a buscar mi maleta. La encontré dentro del baño, y me sentí aliviada. Saque un suéter de lana de color azul, unos blue jeans, y unos tenis. Puse la ropa sobre la cama, y empecé a desvestirme. Justo había soltado mi sostén, cuando la puerta se abrió de golpe.
La sangre fluyo por mi cuerpo rápidamente, llegando toda a mis mejillas. Mi corazón latió, y como autómata subí las manos a mi pecho. León por su parte balbuceo, susurro un “disculpa” y salió pitando de la habitación. Corrí a la puerta y le puse seguro. Tome la ropa y me metí al baño.
Cuando estuve lista, y ya no tenia excusas como para mantenerme encerrada, supe que debía salir, y enfrentarme con el hecho de que. Leonardo me había visto semi desnuda.
¡Gracias Dios, porque no entro después!
Salí del cuarto, y avance por el largo pasillo, baje las escaleras, y solo llegue al segundo piso, jamás imagine que el cuarto de león estuviera en el ultimo piso de la mansión, seguí bajando escalones hasta que llegue a aquel amplio salón que ya había visto.
Sola, no veía ni a aquella niñita, ni a los demás miembros de la banda. Mordí mi labio y fui por donde recordaba me había llevado león el día anterior, iba a abrir la puerta de la cocina, pero unas carcajadas me detuvieron.
-ya deja de burlarte… -escuche decir a la inconfundible voz de león, seguida de mas carcajadas –ya Andreas…
-de acuerdo… no me burlare mas –soltó el en aquel tono masculino que recordaba. Hubo un silencio, y acto seguido el volvió a romper en risas.
-Andreas sabes que aun no te he perdonado por lo que le hiciste ayer a Angélica –soltó león, y yo, por efecto automático lleve la mano a mi cabeza.
-vamos… sabes que era necesario… -le dijo el, y no entendí. ¿Qué era necesario?
-aun así Andreas… no pudiste encontrar algo mas suave… tenias que golpearla con una pala.
¿Una pala?, me lleve la mano a la boca y trate de contener mi gemido. Me había golpeado con una… ¿una pala?
-la golpee despacito… solo lo necesario para mandarla a soñar…
-no fue nada amable
-ya le pedí disculpas… no quise ella es buena chica, mas fue necesario –volvió Andreas a justificarse. Retrocedí lentamente, procurando no hacer ruido.
Desee confrontarlos, saber porque me habían golpeado, ¿Por qué me golpearon?
Claro que los confrontaría, pero no los sorprendería, no vaya a ser que me golpean con alguna otra cosa. Pensé mientras volví a acariciar mi palpitante cabeza.
Sorry por tardar... lo siento, lo siento... dejen que Vicente venga a instalar los programas en mi laptop... (¡ya tengo la laptop!)... buenoo toncess... escribire y actualizare mas seguidooooo
hehehe se las kelle... komenten!!

Una palaaaaaaaa?????? Por dios la quería matar o qué??? jajajaja al principio pensé que le había borrado la memoria o algo así… pero una palaaaa???Ese es un método nuevo de de borrar memorias para los vampiro jajajaja.
ResponderEliminarY Nia?? Que niña para más rara de verdad… yo tampoco me metería con ella jajaja si a Hariel le dala carne de la perra a mi meda veneno XDD
Pobre de Angii que pena que la viera en paños menores jejejeje XDD
Awwww ya tenemos laptooo que alegría voy a poder leer lo que escribes juyu juyu es que si extraño mucho tus fics síguele prontoooo muack!!TKM bella bells ^^