Tom singing Pain of Love!

Este es el video d la semana. Votaron y lo eligieron... lA peor interpretación de Tom es: Tom singin' Pain of Love! :/

Cap. 6

“Hasta que exhale, mi ultimo aliento”

Lo escuche suspirar audiblemente. Estaba confirmado, eran los Cerati, aquella familia de la cual Bill me había hablado hacia tiempo. Ellos eran lo que habían hecho esto.
Su líder no, mas el primo del mismo Carlisle Cerati, pagaría con su cabeza lo ocurrido a los Massoni, o al menos eso era lo que había soltado Tom, seguido de un improperio.
Me aleje de la puerta del estudio y camine lentamente por los largos pasillos, al llegar a las escaleras, las subí tambaleándome. Así que ellos habían hecho esto, al final no fue un accidente. Lo que ellos querían era acabar con Bill, para de esa forma ir cortando los brazos, para debilitarnos.
Ciertamente lo consiguieron. Aunque no salió como ellos querían, les salió mucho mejor.
Después de todo ¿la muerte de Daniel nos había destruido?, si lo había hecho, total y completamente. Era la muerte en vida.
Al entrar en mi habitación, me quede sentada en el filo  de la cama por largo rato, tratando de deducir, queriendo entender. Mire fijamente un punto en la pared.
Carlisle Cerati, el era quien había mandado a matar a Bill, y en su lugar se había llevado la vida de Daniel, y la vista de Damian. Apreté las manos con tanta fuerza, que sentí mis uñas clavándose en mis palmas, perforando la piel, causando dolor.
Pero no era el suficiente dolor, era solo una migaja, una menudencia comparada con todo lo que había pasado, guacias a el, y a los suyos.
Tom quería matarlos, Bill seguramente se uniría a el, apenas salga del hospital, y ¿yo?, yo no me opondría.
Yo misma voy a ser la encargada de ver su muerte, yo estaré ahí, asegurándome de que no haga nunca mas, mal a nadie. Porque a pesar de todo entendía, que su muerte no me traería de vuelta a Daniel. Nadie podía traerlo de vuelta.
Me volví a poner de pie, y camine a la habitación de los bebes. Los mellizos, dormían tranquilamente, ajenos a la vida que les esperaba.
¿La vida que les esperaba?
Esta era la vida que yo elegí para mí, con todo y sus consecuencias, pero no era justo, no era justo para ellos el que les espere esta vida. Deberían estar lo más lejos posible de nosotros, pero era tan egoísta, que no podría dejarlos ir, así nada más.
Por el momento debía ser fuerte, y debía asegurarme de estar presente en la ejecución de Carlisle Cerati.
Los planes de Tom eran claros y precisos

-vamos a esperarlo al sur de los muelles, tengo entendido que estarán recibiendo un cargamento de cocaína…. Es el perfecto sitio para una emboscada…

Esas habían sido sus palabras exactas, y seguro estos planes desencadenarían una guerra, una guerra campal en al que mas de una acabara muerto, quien sabe si yo misma no este dentro de ese grupo. No soy yo la que dice que todo es posible.
Ciertamente lo es.
Saque mi teléfono celular del bolsillo, y marque el numero de Gustav, y luego el de Georg, a ambos les pedí encontrarnos en un café. Aquel café que quedaba cerca de la que una vez llame mi casa, mi hogar. Aquel sitio al que no voy hace años.
-no estoy seguro… -empezó Georg
-¡no! –sentencio Gustav .-es demasiado peligroso, ¿acaso no entiendes el riego? –sonreí un poco.
-lo entiendo… ese es el meollo del asunto, lo entiendo y aun asi quiero estar ahí, y necesito de su ayuda… no soy tan loca, o tan poco interesada en mi propia supervivencia, como para ir ahí cual corderito… necesito de su ayuda…
-¿Qué es lo que específicamente quieres? –pegunto Georg, y en su tono una leve rendición. Gustav lo fulmino con la mirada.
-yo me rehúso… ¿Qué pasa si algo te ocurre?, eres la esposa de Bill ¡maldita sea!  -algunas personas voltearon a vernos, curiosos.
-técnicamente no lo soy… -conteste hiendome por la tangente.
-su mujer… eso eres, nosotros somos tus guardaespaldas, no podemos permitir que cometas esta locura… nosotros…
-ustedes no lo entienden, porque no lo han vivido… quiero estar ahí, en su ejecución… quiero ver a aquel, que marco mi vida para siempre, quiero preguntarle… ¿con que derecho me arrebato parte del alma? –negué, y un par de lagrimas se me escaparon -¿Qué derecho tenia? –volví a preguntar
Un silencio sepulcral se abrió paso entre nosotros, hasta que yo con una largo suspiro, los vi.
-ninguno… pero quiero oírlo de sus labios… -me enderece en la silla –así que, cuento con ustedes o ¿no?
-lo siento, pero no cuentas con mi apoyo –soltó Gustav –incluso pienso decírselo a…
-no dirás nada, te ordeno que no digas nada… tu eres uno de los hombres de Bill… y me obedecerás y mantendrás la boca cerrada… porque te lo ordeno –el abrió los ojos de golpe, y lo vi golpear la mesa.
-yo te ayudo… si esta en mis manos hacerlo…  -soltó Georg, y contuve las ganas de sonreír.
-solo necesito que me enseñes lo básico que hay que saber dentro de este mundo…
-¿entrenamiento básico? –pregunto, yo asentí. –entonces, empecemos mañana mismo
-Georg, no puedo creer que apoyes esta locura…
-no me que da mas… estoy seguro de que incluso seria capaz de obligarnos, ¿verdad Bells? –esboce una débil y pequeña sonrisa. –Lo suponía… -fue lo ultimo que agrego.

Los días siguientes, yo me los pasaba por las mañanas en el hospital, Bill se mejoraba día a día, mas su situación era complicada, se lo veía atormentado y no importaba cuanto tratara de reanimarlo, el, no me hacia caso.
Para el, el era el culpable de todas mis desgracias, el se había equivocado al involucrarse en mi vida. El no era más que un demonio que había llegado para marcarme.
-eres un demonio… tienes razón –me vio sorprendido, y luego asintió lentamente, como aceptando sus malos.
-pero fue mi decisión seguir al demonio… ¿recuerdas?
-pudiste quedarte con tu padre, con tu hermana… con tu vida… pero estabas embarazada, y eso también fue parte de mi irresponsabilidad, debí cuidarme… todo esto…
-basta de lamentarse… yo no me arrepiento de nada, estoy feliz de haber decidió dar a luz a tus hijos –sonreí –te amo tanto –el me vio sorprendido nuevamente, y sus labios temblaron. –me siento mas que honrada… porque soy yo, la madre de tus hijos…
-pero por mi causa te los quitaron… -la frase fue un puñal directo a mi corazón, sentí mis manos temblar, y me abrase a Bill.
-lo volveremos a ver… algún día iremos con el, y entonces estaremos todos juntos… no aquí, pero ya veras…
-tu no eres real… -dijo mientras se aferraba a mi.
-tu tampoco lo eres, por eso somos perfectos el uno para el otro –junte mis labios con los suyos. Aunque fue un beso lleno de tristeza, y culpas.

Y al salir de ahí, por las tardes me las pasaba con Georg. Disparar un arma, golpes en puntos clave.
-el empeine, el estomago, la nariz y… partes bajas, con los cuatro puntos en los que puedes golpear –cito mientras se paraba detrás de mi, rodeo mi cuello con su brazo –si te encuentras en esta situación… un golpe en el empeine, y luego en la nariz, seria perfecto.
-¿Cómo realizo el golpe? –pregunte, el se dio la vuelta y se paro frente a mi. Tomo mi mano y me señalo la parte frontal de mi mano.
-cierras el puño, y con esta parte de la mano, golpeas con fuerza… dependiendo la misma, puedes romper la nariz de tu atacante, o solo dejarlo muy mareado…
Luego de eso, tuve por primera vez un arma en mis manos.
-necesitas fuerza, sostenla casi con rudeza y apunta –me dijo mientras me señalaba un punto, un árbol a la distancia. –ahí, quita el seguro y dispara.
Hice lo que me dijo, y retrocedí torpemente en cuanto escuche el disparo. La fuerza de aquel pequeño aparato había hecho que me cimbraran los huesos del brazo, incluso podía sentir el calor emánate del cañón. Tuve la firme intención de lanzarla al piso.
-piensa en el… en la persona que te quito a tu hijo –levante la vista de golpe –mira ese árbol y ve en el, a esa persona, ve en el a Carlisle y dispara.
Volví a ver el árbol, e hice lo que el me dijo. Y sentí rabia subiendo por mi cuerpo, la firme intención de querer acabar con el. Me mordí el labio con fuerza y sentí el sabor de la sangre en mi lengua. Al pensar que acabaría con el, una sonrisa apareció en mi rostro, y dispare.
El arma se quedo en mis manos, y yo no me había movido de mi posición. El dolor en los huesos estaba, pero ya no me interesaba. En mi pequeña alucinación anterior, había acabado con Carlisle, aunque fuera por un momento.
Un hermoso momento.
-listo… mañana seguiremos practicando, pero esta vez con la puntería… ¿de acuerdo? –yo asentí, deje el arma en la mesa, y Sali de allí. Aun acompañada por aquella sensación anterior.
Al llegar a casa pasaban de las ocho d el anoche. Stella ya iba de salida en compañía de la pequeña Ariel. Pase en dirección a las escaleras, deseosa de ver a mis hijos.
-¡Bells! –me llamo Tom. Recién en ese momento me percataba de su presencia. Le sonreí ligeramente y camine hacia el.
-¡hola! –lo salude, mientras me sentaba frente a el.
-fui a ver a Bill esta tarde… me dijo que te habías ido temprano…
-si, tuve cosas que hacer…
-¿Qué cosas?, porque hasta el día de hoy, yo creí que pasabas el día entero con mi hermano… veo que no es así…
-no… he tenido otras coas que…
-¿Qué cosas? –pregunto, y yo le fruncí el ceño.
-cosas, y ninguna de esas cosas es asunto tuyo Tom… -me puse de pie, y volví a emprender mi camino a las escaleras. Pero de pronto sentí que me jalaban el brazo.
-claro que es mi asunto Bells… deseo saber que es lo que hace la esposa de mi hermano… si te desapareces la tarde entera… tu, no…
-nada Tom, nada… déjame ir, nada de lo que haga o deje de hacer es tu asunto… déjame ya –casi le grite, mientras corría.
¿Qué le pasaba?, jamás se había comportado tan entrometido, ni torpe conmigo.
Para mi alegría no me volvió a seguir. Pase revisando a los mellizos, los cuales cada uno en su cuna respectiva, estaban despiertos. Sonreí al verlos, deposite un beso en la frente de los dos, y luego pase al cuarto de Damian.
El cual veía con el ceño fruncido un pequeño librillo en sus manos.
-mama… -soltó de pronto, mientras sonreía. Me acerque a el, me senté a su lado.
-mi príncipe… -solté mientras acariciaba sus cabellos -¿Por qué tan solito?
-Daniel aun no vuelve –mi cuerpo se tenso, pero el cambio de tema rápidamente –estoy molesto…
-¿Por qué precioso? –dije mientras mi voz se dulcificaba, como por efecto automático.
-no puedo leer… no alcanzo a ver –el corazón se me apretó, y mi cuerpo se estremeció, volví a morderme el labio –es porque el cuarto esta muy oscuro mami…
Vi a mí alrededor, y la habitación  tenia las luces encendidas, estaba todo perfectamente visible y claro, y ese hecho  me hizo sentir inmensamente infeliz, abrase a Damian.
-mami… algo anda mal en mi verdad –para ese momento las lagrimas ya caían libre, estruje a  mi bebe contra mis brazos, ¿Por qué? ¿Por qué a ellos?
-mami no llores… te siento aun en esta oscuridad –soltó, y deje de intentar contenerme, y solo me deje caer ahí en su camita, ahí junto a el. Me acurruque y el se quedo a mi lado.
-mami… todo esta muy oscuro… -murmuro.
-mami esta contigo –susurre, mientras besaba su frente, acariciando sus cabellos.
-mami…
-si, mi cielo
-tengo miedo… de perderme en la oscuridad –gemí, y se apretó a mi.
-mami va a estar contigo, mientras tenga fuerzas para seguir luchando… estaré contigo…
-gracias… mami –fue lo ultimo que dijo, antes de quedarse quieto en mis brazos, y luego sentí su respiración tranquila, y supe que estaba dormido.
Estaría con el, hasta mi ultimo aliento.
-lo prometo… -susurre, y acto seguido,  yo también me quede dormida.

le sigo prontitoooo... lo prometoo mis niñas
she me kuidan... bye bye! =D

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