Hoy estoy, más confundido que ayer.
Asomado desde el balcón de mi alcoba, observaba a mi hija jugando con Ariel. Había contratado al abogado que llevaría mi caso, sabia que siempre se tomaba en mayor consideración a la madre en estos casos, pero como le dije a mi abogado.
Esa niña había estado conmigo mientras su madre se paseaba con sus amantes, ella es mía, solo mía.
-¡llegamos! –escuche anunciar a Bells. Lance un pesado suspiro, y apague el cigarro que aun mantenía entre mis manos.
Al llegar a la planta baja, me tope con mucha algarabía. Mi madre, mi padre, todos recibiendo a Bill, le sonreí.
-me alegro de que estés de vuelta –dije, con sinceridad, mientras le daba un abraso.
A una distancia corta se encontraba Ania, viendo la situación, no sabia que pensar en cuanto a ella. ¿Qué hacer con lo que sentí por ella? ¿Aun lo siento?, eso ya no lo se. ¿Ella lo sentirá?, eso tampoco podía ser capaz de verificarlo.
Luego Bells, no le quitaba los ojos de encima a Bill, mientras mantenía fuertemente sujeta sus manos, y una ligera punzada en el pecho, la sensación de que no deseaba ver aquello, me hiso sentir inmensamente infeliz, mal.
Porque estaba mal, era un sentimiento equivocado. Hasta cuando podría con todo eso.
-¿Tom? –me llamo Bill. Le preste toda mi atención –tenemos que hablar de ese tema… -hablo en cable, considerando la presencia de Ania. Asentí.
-ambos nos dirigimos al despacho, en compañía de nuestro padre. Deje que el mismo se sentara en el escritorio como siempre hacia, y luego yo, me deje caer contra la pared, recostándome. Bill se sentó frente a mi padre.
-cuéntenme ¿para cuando será la emboscada? –pregunto el.
-ellos reciben, mes a mes un cargamento nuevo de cocaína en el área del puerto… para que reciban el siguiente, será a partir de una semana, contando desde ahora –le explico mi padre.
-es poco tiempo, ¿estamos listos? –pregunto, mi padre asintió.
-¿estas seguro de que quieres ir? –le pregunte –quizás aun no estas del todo recuperado…
-no me vas a dejar fuera de esto –me interrumpió –mi hijo esta muerto por la culpa de esos malditos, Damian esta perdiendo la vista… quiero darme el gusto de ver su final… te lo aseguro Tom, estaré mas que bien.
Suspire.
-si es lo que deseas, que mi padre te de los detalles… ahora no quiero hablar de este tema –solté, mientras empezaba a caminar hacia la puerta.
-¡Thomas! –me llamo mi padre, junte los dientes de golpe al escuchar mi nombre completo.
-dígame padre.
-¿hablaste con el abogado? –me pregunto, y yo asentí.
-si, hare todo lo que este en mis manos, Adriane es mía –note la mirada inquisitiva de Bill en mi, tratando de entender el ultimo intercambio de palabras –que mi padre te lo explique –le solté, antes de salir del cuarto.
Me había comportado idiota, y totalmente apático con Bill. Pero simplemente había algo que me irritaba en el, algo que se mezclaba en mi interior. Era extraño, porque era mi hermano y confiaba en el y lo amaba, pero al mismo tiempo empezaba a albergar un resentimiento muy grande en su contra.
No sabia porque.
Y la confusión se hacia mas grande en mi interior. Si fuera una de esas caricaturas, seguro llevaría una nube negra sobre mi cabeza, lanzando rayos, y lluvia.
Me apresure a mi habitación, sin mirar el camino, al girar en el corredor, choque fuertemente con alguien, un quejido de dolor. Abrí los ojos de golpe.
-lo siento, discúlpame por favor –le pedí a Bells, mientras veía como ella se sobaba el brazo.
-no hay problema… -me contesto aun con los ojos cerrados.
De pronto sentí su calo golpear contra mi cuerpo, y la sensación de tenerla cerca me invadió, tome su rostro con delicadeza y lo eleve, ella abrió los ojos, sorprendida.
Y sin poder contenerme al tener sus labios a mi alcance, los tome como había deseado hacia dos meses atrás, porque este sentimiento era reciente, pero fuerte, y problemático.
Un ligerísimo rose apenas, y desee hacerlo mas profundo, pero sentí su rechazo, sus manos empujando con fuerza mi pecho, abrí los ojos y me tope con los suyos, igualmente abiertos y sorprendidos, quizás decepcionados.
Entonces la solté.
-¿Qué fue eso? –pregunto ella, mientras trataba de controlar la voz, pero podía notar lo furiosa que estaba. Se paso la mano por los labios, tratando de limpiar mi contacto.
-lo siento, yo… -murmure –sabes acaso lo mucho que te quiero.
-no te confundas Tom –contuve una risa nerviosa.
-estoy confundido, no se como ponerle a esto tan fuerte que siento por ti… te quiero, deseo que estés cerca… tu –sin notarlo, me acercaba a ella, y por cada paso que yo daba, ella retrocedía dos.
-Tom, yo soy la mujer de tu hermano gemelos, la madre de tus sobrinos… tu no puedes sentir nada por mi, nada que no sea el cariño que se le tienes a una hermana –soltó, mientras en un gesto cruzaba los brazos en su pecho.
-pero que puedo hacer conmigo mismo, solo te digo lo que despiertas en mi…
-¡basta! –soltó de golpe –no te atrevas a repetir lo que has dicho, ni a hacer lo que has hecho… Tom, hasta que aclares lo que te pasa, te quiero lejos de mi… no me hables, ni me mires…
-no me pidas eso… yo, Bells yo de verdad creo que no podría vivir sin ti.
-¡cállate! –soltó rabiosa, mientras me veía directo a los ojos –aléjate Tom, no veas en mi a Ania, yo no soy mi hermana… y jamás lo seré.
-se que no lo eres, son como la tierra y el cielo… y tu eres el cielo, uno que no vi antes, y que…
-y que no veras ahora, ni nunca… en mi buscas a Ania, y yo no…
-ella me dejo… me fallo, yo se que tu jamás lo harías.
-yo jamás le fallaría a los que quiero, y a Bill lo amo, te quiero lejos Tom… yo no soy lo que tu quieres, ni la que te hará feliz… -aseguro, mientras retrocedía, la vi bajar las escaleras; al mismo tiempo que una sensación de culpa se apoderaba de mi.
-eres un tonto… -me dijo Ilse, lo supe sin voltear, reconocería su voz siempre.
-lo se –asegure.
-desde que llegue a este sitio supe que algo andaba mal en ti… y después, no me escuchaste cuando te dije que no hicieras ninguna estupidez… ahora has alejado a Is de ti –aseguro ella, me voltee a verla.
Sus rubios cabellos le caían sobre lo hombros, con la gracia de siempre.
-ya se, es solo que yo no pude…
-no pudiste… no pudiste… no pudiste ¿Qué? ¿Comportarte como es debido por una vez? –soltó –ella es la mujer de tu hermano… al cual le acaba de dar dos mellizos divinos, y a la cual se le acaba de morir uno de sus hijos… este no es momento para confusiones y estupideces –me dijo implacable.
-lo se Ilse, no es necesario que me lo recuerdes…
-al contrario, es mi deber… yo soy la conciencia de esta familia, recuérdalo –dijo, mientras me obligaba a verla a sus ojos azules –ahora será mejor que vayas en busca de Ania, no vaya a ser que cometa alguna idiotez, como decirle a alguien lo que ha visto.
-¿nos vio? –pregunte, sin creérmelo.
-¿Qué es lo que te acabo de decir?, claro que los vio… pero ella a diferencia de mi, no se quedo a ver lo que Is te haría.
-de acuerdo, hacia donde… -empecé a preguntarle, pero ella fue mas rápida.
-la habitación que pertenecía a Daniel –yo confundido, asentí y fui a por ella.
Antes de llegar al cuarto de Adri, estaba la habitación de Daniel. Entre ahí, Ania estaba al fondo, junto a la ventana, desee salir corriendo de ahí, ese lugar estaba lleno de muchos recuerdos, mas aun así me obligue a caminar por ese cuarto, con aroma a soledad, con muebles cubiertos en sabanas blancas.
-¿este era el cuarto de mi sobrino? –pregunto -¿verdad Tom? –volteo a verme, yo por mi parte asentí, y ella volvió a dirigir su mirada a la calle.
-¿tu y Is…? –no concluyo la pregunta, sonto una risilla un tanto histérica –es lo mas seguro, ustedes son amantes… -aseguro –jamás creí que Is fuera capaz de hacer algo como eso, pero que puedo saber yo… siento que ya no la conozco –soltó, mientras se volvía, y caminaba a mi. –ella a cambiado mucho.
-ella jamás le seria infiel a Bill –asegure, y ella rio con ganas esta vez.
-¡eres un maldito cínico! –grito, y lagrimas saltaron de sus ojos –no… -negó –ustedes son asquerosos –gimió mientras se estremecía –tu eres un traidor asqueroso, y ella es una zorra –el dolor se reflejo con tanta claridad en sus ojos, que esa fue la única razón por la que no la abofetee.
-yo la bese, yo soy el que la quiere –confesé, y ella me vio directo a los ojos, mientras los suyos se iban abriendo poco a poco, a causa de la consternación.
-tu… ella… -murmuro, tratando de formar una oración coherente, no lo lograba.
-ella jamás mentiría, ni engañaría… ella ama a Bill ¿te diste cuenta de eso? –le pregunte, y un ligero brillo en sus ojos, me hiso saber que ella sabia de lo que le hablaba –entonces como es que te atreves a dudar de ella… no la vuelvas a llamar zorra.
Ella se sostuvo del dosel de la cama, y luego se sentó en la misma.
-¿la quieres? –pregunto, yo asentí. Ella suspiro, antes de seguir con la siguiente pregunta -¿la amas?
¿La amaba?, eso no era capaz de saberlo. Así que conteste sinceramente.
-no lo se.
-¿Cómo que no lo sabes? –me pregunto, viéndome directo a los ojos.
-una vez creí estar verdaderamente enamorado y creí en toda esa bendita mierda –dije, mientras esbozaba una sonrisa amarga –pero ya ves lo que paso, termine mas solo que antes. No se, si eso sea amor, o esto.
Ambos nos mantuvimos en silencio por un momento, hasta que yo solté algo de lo que ya había cavilado.
-si es amor, seguramente me iré al infierno… ella es mi cuñada. –una risilla nerviosísima se escapo de mis labios. Era una locura, sentía mi corazón acelerarse, ante la locura de todo lo que me pasaba.
-yo… -empezó Ania –quiero, saber que es lo que sientes en verdad, pero me doy cuenta de que tu aun no lo sabes, y yo… yo necesito quitarme esta maldita duda del pecho.
-¿a que te refieres? –pregunte.
-me voy a casar –me soltó de golpe, y ese mismo golpe lo sentí impactando en mi estomago, y dolía jodidamente. –y yo no se… no se si vaya a hacer lo correcto, y ano lo se –soltó, mientras la veía morderse el labio con mucha fuerza –ya no se nada, porque este viaje, me lo puso todo al revés.
-la visión que tenia de mi hermana, la frágil que necesitaba que la empujara para que se arriesgara, una hermana que es una nueva mujer, fuerte y decidida… y el hombre que pensaba había olvidado, pues resulta que no lo tenia tan olvidado después de todo…
-¿Cómo es es0? –pregunte, mientras buscaba su mirada.
-así como lo oyes, el llegar aquí cambio todo… vine tan segura de lo que sentía, y ahora ya no se, y resulta que me caso entro de tres meses –me conto, y yo no pude evitar sentir otro golpe en el estomago, uno que me ardió y me hiso desear sostener a Ania, y atarla a mi, para no dejarla ir.
Pero al no poder hacer eso, solo la abrase, la apreté a mi cuerpo con premura, y se despertó aquel antiguo deseo que ya sentía por ella, tan fuerte como siempre, sacándome total y completamente de mi.
Y ambos juntamos nuestros labios, y la bese como había deseado hacerlo con is. Pero esta vez con una sensación completamente distinta recorriendo mi ser. Lo sabia desde siempre, ella son diferentes, a pesar de lo físico.
Is era ternura, y decisión. Ania era arrebato y pasión, y eso era lo que me fascinaba de ella, introdujo mi lengua en su boca, y me permití saborearla como lo había hecho en seis años.
-has perdido el miedo de pronto… ya sabes a lo que soy –solté, en un momento en el que no separamos, solo para volver a besarla, con la misma pasión de antes.
Así estuvimos por largo rato, hasta que ella tomo mi rostro, y me vio a los ojos, estaba agitada y su aliento dulce, golpeaba mi rostro, llenándome de más deseo.
-siento que aquí contigo no me pasara nada, aunque si bien es cierto, aun temo por mi hermana… ella planea algo, y no se que… pero ese ahora no es el tema…
Me quede pensando un momento en que seria lo planeaba Bells, pero en seguida devolví mi atención a Ania.
-¿Cómo nos deja todo esto? –me pregunto, y yo suspire.
-la verdad no lo se, mas confundidos –solté –tu te vas a casar, y yo siento algo muy fuerte por Bells, algo que no puedo saber… descifrar con exactitud…
-ella esta con Bill… -me dijo ella.
-ella no nos dejo, cuando tu lo hiciste… nos apoyo desde el comienzo y yo la he admirado por eso.
-la admiras por su locura… aun así, yo creo que para esa época, ella ya amaba a Bill demasiado, solo que no se había dado cuenta…
-sea como sea, ella…
-ella es tu cuñada Tom, por favor… hasta tu, eres perfectamente capaz de entender eso.
-tu te vas a casar. Aun así nos hemos besado, no te atrevas a seguir juzgándome Ania, no te lo permitiré… al fin y al cabo tu tampoco estas haciendo las cosas bien –le dije, antes de alejarme de ella, y dirigirme a la salida.
-como dije antes, esto solo lo empeoro todo… dejándonos mas confundidos –la deseaba con cada fibra de mi ser, pero ella no sabia lo que quería con perfecta exactitud, y yo tampoco.
Así no podríamos definir nuestra situación.
aki les dejo ste capi nuevecito y d pakete
recien salidoto d microsoft word :D
se las kiere, y x favor no se les olvide komentar... aki o en el link en facebook
pero haganloooooo
"Los comentarios son el alimento del escritor"
no se kien dijo eso... pero si asi fueran las kosas... seguramente yo tendria anemiaa
xDDD
ashi k
a komentar!!
Me has dejado impactada, Tom tiene una confusión amorosa con las gemelas *O*
ResponderEliminara mi gutarme eso :B
aunque desearia que Tom vuelva con Ania :B
para que hagas sus perversiones >:D
Me encato mucho el capi :B, y siguele prontito Bells :)