Tom singing Pain of Love!

Este es el video d la semana. Votaron y lo eligieron... lA peor interpretación de Tom es: Tom singin' Pain of Love! :/

Cap.11 Final!


La tarde había caído, y el cielo se tornaba en colores rosa y naranja, y un conjunto de disparos hacían eco en el viejo muelle. Personas que pasaban por el lugar se alejaban a sabiendas del peligro. A solo unos metros un conjunto de hombres se enfrentaban en una terrible batalla, dos familias enfrentadas, una buscaba venganza, la otra se defendía.
Un joven alemán lideraba junto con su primo al conjunto de hombres de una de las familias. Este encuentro había sido planeado por la familia ítalo alemana, desde hacía unos meses, sabían que sería complicado, sabían que sería peligroso, aun así su deseo de encontrar justicia, y de vengarse era más grande.
A una pequeña distancia una joven de cabellos oscuros, se ocultaba mientras largas lagrimas caían por sus mejillas. Su esposo, estaba ahí afuera en medio de ese conjunto de disparos, de insulto y de odio, no sabía, no entendía como pudo ser tan estúpida, como pudo serlo. Bill estaba perdido en medio del odio y el resentimiento, y era comprensible.
Hace solo unos instantes el señor Luciano, su suegro había sido asesinado, por dos disparos en la cabeza, su cuerpo había caído justo a sus pies, y ella aun no podía dar crédito a sus ojos. Ella hay en medio de ese campo de batalla, los hombres caían a cada instante, y a unos metros su suegro se desangraba con los ojos abiertos.
Temblaba vertiginosamente sin poder evitarlo. Bill estaba fuera de si, descargando su arma contra todo aquel que no pertenezca a su familia, y ella había venido a hacer lo mismo, ella había venido dispuesta a vengar la muerte de su hijo, pero ahí… en medio de esa guerra se daba cuenta de que se había equivocado, la muerte solo traía mas muerte.
Todo era un maldito círculo vicioso, ella no podía, no podía. Extrañaba a su hijo, y tenía un gran resentimiento en contra de las personas que le habían hecho ese mal, pero se daba cuenta de que esas  personas eran pobres de corazón, y todas estaban llenas de odio, y resentimiento, al igual que Bill, al igual que todos los Massoni, así como había estado ella.
Pero no más, eso no seguiría así.
Ella se puso de pie, sin importarle si un disparo le atravesaba la cabeza, ella estaba decidida a irse, a dejarlo todo, pero no se iría sin Bill, porque si había algo de lo que estaba segura era de que sin Bill no podría vivir. Gimió al pasar junto al cadáver del señor Luciano, y se fue por los rincones, saltando cada tanto que otra arma era disparada.
Tenían miedo, pero que eso estaba aterrorizada, pero debía estar con Bill, no lo dejaría. Estaban en una inmensa bodega, y Bill estaba cerca de la salida, se fue por los rincones, avanzando lentamente, sintió que unos brazos la sujetaban de pronto. Ella hiso uso de lo que había aprendido de Georg, que por cierto estaba afuera en la misma situación que su marido.
Con un golpe certero en el estomago hiso que su atacante cayera al piso, el arma del tipo se disparo por lo que la joven se asusto mucho, mas ella no salió herida, luego le dio una patada en el estomago al tipo, y luego otra en la cabeza, que lo dejo en la inconsciencia.
Agitada y con el corazón latiendo a una velocidad de vértigo se agacho y tomo el arma que el hombre había soltado. Solo la usaría para protegerse, no quería matar a nadie, antes había estado tan segura, tan decidida, pero ahora se daba cuenta de que no podría soportar el cargar con la muerte de un ser humano. Ahora mismo al ver a todos aquello hombres a los que su marido le había quitado la vida se daba cuenta de que más adelante a el, le pesaría en el alma el haber eliminado a todos esos sujetos.
Mientras tanto a unos metros llegaba una joven, ella no sabía bien que hacer, lo único que entendía es que su hermana estaba en medio de esa batalla que se estaba desatando, y lo único que quería era asegurarse de que estaba bien.
Busco la parte de atrás de aquellas bodegas y camino lentamente, saltando por el miedo cada vez que escuchaba una nueva sucesión de disparos, los insultos eran constantes y los golpes.  Se veía que eso acababa de comenzar, y ella no quería quedarse a verlo terminar, ella solo quería a su hermana.
Habían estado peleando mucho últimamente, y no se entendían, pero ella siempre estuvo segura de que a ella no le convenía estar cerca de Bill, y aun lo mantenía, y no importaba lo mucho que estuviera enamorada de Thomas Massoni, eran ese tipo de situaciones a las que no sería capaz de enfrentarse, era como vivir con el alma en un hilo.
Subió unas escaleras de caracol, y llego a un balconcillo en la bodega, desde ahí alcanzo a ver a su hermana, la cual golpeo a un hombre dejándolo inconsciente, ella no pudo dar crédito a sus ojos. ¿Esa es Is?, se pregunto. Vio a su hermana tomar el arma del tipo y esconderse detrás de uno de los pilares de madera de aquel lugar, a una distancia mayor estaba Bill golpeando con la mayor de las concentraciones a un tipo, su primo lo cubría.
En verdad todo aquello era una locura, apenas si pudo creer cuando Gustav le conto a Simone, A Tom y a Kimberly que Isabel, había ido a ese lugar donde los Massoni habían decido enfrentar a los irlandeses, cuyo apellido ya olvide.
Thomas estuvo a punto de querer salir de la cama con la intención de ir a por ella, claro que su madre no se lo permitió, en lugar de el, salió ella sin que nadie se diera cuenta. Sabia la dirección, pudo parecer ausente todo ese tiempo, y no saber lo que ocurrió dentro de aquella casa pero no, siempre supo lo que pasaría ese día, solo que no creí que Is estuviera involucrada.
La joven volvió a bajar las escaleras, y ya sabiendo la ubicación de su hermana, avanzo en medio de los pilares de madera, tratando de no hacer ruido, y rogándole al cielo que nadie la vea. En medio de su camino se topo con algo y cayó al piso, grito sin poder evitarlo al darse cuenta de que había chocado con un cadáver. El cadáver del padre de los gemelos.
Tembló vertiginosamente, y retrocedió horrorizada, hasta que se topo con otro pilar. Se golpeo con fuerza las costillas, pero no le importo el dolor físico era soportable, comparada con la impresión que se acaba de llevar.
Bill  al escuchar aquel grito,  giro su rostro en la dirección sin poder evitarlo, a sabiendas de que su esposa estaba ahí, se había sorprendido tanto al verla, y reconocía que se había olvidado de protegerla, al ver como mataba a su padre cruelmente en frente de sus ojos. Y en ese momento se lamento, se dio la vuelta decidió a ir en su busca, lo cual fue un grave error. Se presiona un gatillo, y el disparo cae en el hombro izquierdo de Bill, lo cual lo lanza al piso sin poder evitarlo, otro grito desgarrador es soltado, pero esta vez si perteneciente a Isabel, al ver como su esposo cae al piso por el impacto.
Al instante ya Dirk había respondido y el atacante de Bill, ya estaba muerto. El joven de ojos verdes se arrodillo a ver la situación de su primo y soltó un pequeño suspiro de alivio al darse cuenta de que Bill estaba consciente. Vio a Bells acercarse lentamente.
-estoy cansada de tanto odio… -soltó ella, mientras su mirada parecía perdida. Su blusa blanca estaba sucia, y parecía estar a punto de caer desmayada.
-tranquila pequeña, Bill estará bien –le dijo Dirk tratando de que se calamara, y a la vez trataba de mover a Bill, porque en ese preciso instante eran blanco fácil.
Vio a la muchacha levantar el arma lentamente hacia ellos, y el muchacho frunció el ceño.
-¿Qué haces Bells? –le pregunto, y en ese mismo instante la chica presiono el gatillo, un solo y certero disparo. Dirk cerró los ojos sin poder evitarlo, espero sentir un impacto en medio de la confusión, pero no sintió nada.
Abrió los ojos, solo para encontrarse de que ahora Isabel estaba frente a el, volteo y encontró un nuevo cadáver en el piso.
-¿tu…? –empezó a preguntar, pero al ver la seria mirada de Bells, lo supo y ella no tuvo que soltar ni una sola palabra.
Era cierto que ella no quería quitarle la vida a nadie, pero tampoco permitiría que nadie le volviera a quitar a alguien amado.
Ambos empezaron a mover a Bill con el mayor cuidado, y sin saber como de un momento a otro los disparos se detuvieron, y fueron reemplazados por un conjunto de sirenas, y ellos mezclados en medio de gritos de “huye”, pero ¿Cómo hacerlo?, ella no dejaría a Bill.
-vete… -le dijo ella a Dirk, y el negó–sabes que tu rostro esta en cada comisaria de este país… ¡vete! –le grito.
-no… no puedo, no puedo… -empezó a decir el, pero Bells lo interrumpió.
-que te largues… ¡ya! –mas el se mostraba negativo –vete y llévate el cuerpo del señor Luciano… por favor, no dejes que esto se haga mayor… prefiero irme a la cárcel… pero no quiero que el daño para la familia sea mayor, seria humillante para Simone ir a retirar a una morgue a su esposo, no quiero… ella es como mi segunda madre…
-pero yo…
-y Kim… piensa en ella… ya vete, y llévate a los hombres, ya…ya… -al final Dirk cedió a la presión, a pesar de que la veía poco convencido –estaré bien… -el dirigió una mirada a Bill, y el asintió. Entonces el se alejo con cuidado.
-mi amor estaremos bien… -le dijo ella él, y Bill no hiso más que asentir débilmente.
Un grupo de policías ingreso en medio de exclamaciones de sorpresa al ver el conjunto de cadáveres reunidos, lo más sorprendente era lo mucho que habían tardado en llegar, Bells se pregunto si alguna familia mafiosa no tenía sus manos metidas en medio de la policía.
A una distancia una aun muy nerviosa Ania había visto salír al marido de Kimberly junto con otros hombres. Ella se había ocultado, y aun después de saber quiénes eran no salió, ya que se dio cuenta de que habían dejado a Bells, la cual estaba a una distancia con ¿Bill?
Si, si, la vista no le fallaba ese era Bill. ¿también habían dejado a Bill?
La policía había llegado, y no sabía qué hacer, si se quedaba la llevarían presa, pero si se iba dejaría sola a su hermana, y no se creía capaz de ella, otro disparo la sorprendió, y ella elevo la mirada al darse cuenta de que había provenido de aquel balconcillo en el que ella había estado.
Miro con horror la dirección de aquella bala, y chillo horrorizada al ver a su hermana desangrándose vertiginosamente. Volvió a subir la mirada y se topo con que el tipo tenia intenciones de volver a disparar, entonces ella actuó y no pensó. Gateo por el piso, hasta que se topo con un arma olvidada en medio de ese campo de batalla, y disparo hacia aquel sujeto, una, dos, tres veces sin detenerse, hasta que vio como aquel sujeto caía y quedaba tendido en el suelo.
Otro cadáver para el montón. Ella se quedo horrorizada y asustada de ella misma, y no paso mucho tiempo antes de que un grupo de hombres vestidos en traje azul, la sujetaran y la esposaran. Ella no se preocupo por ellos, pero se sintió mejor al ver que su hermana era puesta en una ambulancia junto con Bill.


(* * *)
Abrí los ojos lentamente, y respire profundo; Rasque mi cabeza y me acomode mejor, un nuevo día había llegado, y con el solo un poco de aquella monotonía a la que estaba acostumbrado.
-¡Buenos días amor! –me saludo mi abuela, sonreí un poco. Sentí como el costado de mi cama se hundía, y ella no tardo en tomar mis manos, el ambiente se lleno de un aroma a violetas, y sonreí.
-buenos días… -conteste mientras empezaba a quitarme las sabanas de encima con la intención de salir de la cama. Conocedor de cada rincón de mi habitación, avance con lentitud hasta el baño, donde me lave la cara y cepille los dientes, y levante la cabeza con la intención de mirar mi reflejo, y me reí de mi mismo.
Aquella vieja costumbre que tenia al ser un niño pequeño, aun no la perdía. A los seis años, tenía la costumbre de entrar al baño con mi hermano, y al ver mi reflejo, mi madre siempre estaba detrás de nosotros, observándonos.
Aunque claro, mi hermano estaba muerto, mi madre y padre habían fallecido poco después, y yo, yo no podía ver nada.
Al salir del baño, mi abuela ya había salido. Esa era su costumbre, todos los días pasaba a mi habitación a ver si estaba bien, tenía la necesidad de saber de mi siempre, donde estaba, con quien estaba. Aunque claro yo no salía de casa, nunca.
Y la entendía después de todo lo ocurrido, era comprensible. A mis catorce años entendía que mi familia estaba llena de mafiosos, que mi tío era el líder de la misma, y por supuesto, al formar parte de esta familia estábamos en constante peligro siempre.
Y lo odiaba, odiaba que mi amada familia estuviera involucrada en esto, mi propia tía Ania, siempre termina rompiendo en llanto cuando le pido que me cuente la historia de cómo ella termino involucrada en esta vida, con esta familia.
“tu madre siempre lo supo, o lo sospecho… aun así ella quiso estar junto con Bill… ella amaba tanto a tu padre, que pena… que pena que lo entendí tan tarde”
Mi madre, Isabel Bassi de Massoni, murió el 14 de enero del año 2011, por un disparo en su pulmón derecho, mi padre William Massoni, más conocido como Bill, murió el 15 de enero del 2011, al despertar y enterarse que mi madre había fallecido se quito la vida. Después de haber sido estabilizado también por haber recibido un disparo, se mato.
Se puso una bolsa plástica en la cabeza, y se ahogo.
“No me sorprende que Bill se haya suicidado, aunque tampoco fue justo, mas al  saber que Bells ya no estaba, el no vivía sin ella… y al final me doy cuenta de que tu madre tenía la razón, siempre la tuvo…” –jamás entendía cuando mi tío me decía aquello, pero si notaba la nostalgia en su voz.
Me cambie de ropa, y empecé a bajar las escaleras en busca de la cocina, me sabia los pasos desde mi cuarto hasta las mismas, y me sabia el número exacto de escalinatas que había.
-Dami… Dami… -canturreo la dulzona voz de Adriane.
-que sorpresa… tu de pie tan temprano –le dije, y escuche a una infantil voz repitiendo mi nombre, sonreí -¡Buenos días Anee! –salude a la pequeña Anastasia, la hija única de mi tío Tom y mi tía Ania.
-esta pequeña se apareció en mi habitación… y bueno simplemente ya no pude seguir durmiendo –me conto mi prima mientras terminábamos de bajar las escaleras. No sabía cómo era Anee, pero mi tía me decía que tenía el cabello castaño y los ojos castaños, y en cuanto a Adrie, recuerdo que ella tenía un cabello muy rubio la última vez que la vi. Aunque en ese entonces ella era solo una pequeñita de tres años.
El desayuno transcurrió en calma, mi abuela se encargo de alimentar bien a Anastasia, mientras que Adriane me hiso compañía por un rato, hasta que llegaron sus amigas de la escuela, y ella corrió a atenderlas. Yo por mi parte me fui al estudio.
-no yo no creo que sea conveniente… -decía mi tío Tom.
-pero es que yo no creo que sea justo que ellos estén tan lejos… no… es justo –le decía Ania
-y yo se que tienes la razón… pero los mellizos están muy pequeños… y es mejor que estén lejos, se que están mejor allá, que con nosotros…
-pero por lo menos deberías dejar que vengan cada tanto como con Adrie… -se escucho un golpe sordo.
-¡no! –soltó –a mi me duele que ellos estén haya… pero ya no es seguro para los niños que estén cerca de nosotros… tu Ania sabes que tarde o temprano Anastasia va a ir a un internado, al igual que Adriane, al igual que Alice y Stefan… ellos no pueden vivir aquí… no después de todo lo que ha a pasado…
-Tom….
-no voy a cambiar de opinión…  lo siento cariño… de verdad –escuche decir a mi tío Tom.
Retrocedí sobre mis propios pasos, y me quede en el salón. Los mellizos, jamás los había visto, no los conocí, y no tengo ni una sola idea de cómo sean, porque desde que murieron mis padres, han pasado de internado en internado. Si yo no estaba en un internado era por mi ceguera absoluta.
No sabía si era una bendición o una maldición. Yo supongo que mis hermanos siempre están deseosos de venir a casa, pero ellos no entienden al peligro al que se enfrentarían, ellos no saben cómo murieron papa y mama, ellos no saben nada sobre Daniel, ni las razones por las que en mis ojos no hay luz, ni ven nada.
Si, era mejor que los mellizos no vinieran, si era mejor que ellos no supieran esta historia, porque era demasiado grande y dolorosa.
De pronto me vi inmerso de recuerdos, de mi madre acariciando mi cabeza con cuidado y mucho cariño, de mi padre jugando conmigo y con Daniel.
Éramos tan felices; en aquella época no entendía nada de la vida que llevábamos, a mi solo me importaba saber que podía estar con mi hermano siempre, que mi mami me abrasaba, y su corazón latía con fuerza y parecía estar junto al mío, y mi papa siempre sonreía, e inventaba las bromas mas graciosas, recuerdo que miraba a mi madre con tanto amor.
Jamás sentí resentimiento en su contra, después de todo el simplemente no pudo si quiera pensar en vivir en un mundo en el que no estuviera mi madre. Y mi madre, no se abría ido de haber tenido elección.
Todos mis días eran monótonos, tristes, verdaderamente solitarios, no estaba bien, nunca lo estaba. Y todo el mundo a mi alrededor me sobreprotege y tratan de hacerme sentir mejor, pero yo jamás estaría bien, ellos no lo entienden. No, y podría sonreír y fingir que todo a mí alrededor me da fuerzas, pero estoy muriendo.
Muero lentamente, porque no tengo nada, estoy solo. Y la soledad me asfixia, me lastima y me hunde.
¿Llegara el día en el que este bien?
No, ese día no llegara jamás.

Ese dia no llego... ni llegara jamas!!

1 comentario:

  1. Pero que final tan triste bells! D:
    Ayer lo iba a terminar de leer, pero se fue la luz en la noche, y hoy lo terminé de leer, y me doy con la sorpresa
    Pero Geo y Gustav murieron? tambien, bueno te la pondré la pregunta en fb!

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