Angélica
Aquí estaba, ¿era verdad?, no era solo parte de un sueño, una hermosa situación creada por mi imaginación, estaba aquí, estaba con el. Con la persona que me había robado el sueño en repetidas ocasiones, y que en los últimos meses, se había convertido en mi confidente y mejor amigo, y mucho más, incluso mi nuevo amor secreto.
Aunque me avergonzara admitirlo, incluso a mi misma.
Me tomo de los hombros, y me vio a los ojos, con esa sonrisilla coqueta y a la vez alegre, sentí mi corazón acelerarse automáticamente, y unas ganas inmensas de morderme los labios.
-tu siempre… -murmure, el me vio con una mirada de disculpa, y una sonrisa que parecía tener el mismo fin.
-lo siento… no sabia como reaccionarias, cuando esto empezó apenas te conocía… -me conto, mientras me empujaba al centro del cuarto, detrás de mi escuche una puerta cerrarse.
-ella es la chica con la que chateabas… -soltó nada mas y nada menos, que Samantha Kaulitz, manager de la banda, una vez cantante de la misma, primera hija del mejor cantante de la historia Bill Kaulitz, no podía creer que la tenia en frente, y tan cerca.
-si, así es… -acepto león detrás de mí. Debía estar soñando.
-esto no es real… -salió de mis labios, estaba rodeado de los miembros de mi banda favorita.
-es muy real –soltó león detrás de mi, su aliento golpeo mi cuello, haciendo que los bellos de mi cuerpo se erizaran. Me mordí el labio con fuerza. Aun a pesar de tenerlo aquí, no podía creer que el era mi ángel. Había soñado tanto con el, imaginando su rostro, su cabello, su piel.
El jamás me había dado demasiados detalles, todo lo que había hecho era escuchar su voz, nada mas, y ahora esto. Leonardo siempre había sido mi amor platónico, y ahora esto, simplemente era demasiado.
En mi vida solo había amado a dos personas, y al final resulto que ambos eran la misma persona.
-mucho gusto conocerte… -la mano de Samantha quedo frente a mi. Su sonrisa era amplia, de cerca era mucho más despampanante. Sus cabellos eran tan negros y tan largos, su piel tan blanca, su nariz recta y perfecta como la de león, como la de todos los miembros de la familia Kaulitz, y esos ojos castaños. Otra de sus hermosas características.
Levante mi mano tembloroso y sujete la suya, me sorprendió que a pesar del calor del cuarto, su mano estaba fría.
-tranquila nena… -me pidió, en un tono dulce y quedo.
-chicos, por favor quiero presentarles a Angélica… nuestra fan y presidenta del club de fans de argentina –soltó león, a todos sus familiares, su banda.
-es un placer Angélica –soltó Isobell. Era mucho más alta de lo que parecía, unos cinco dedos más que yo. Pero ¿Qué digo? Todos los miembros de esta familia serian más altos que yo.
-por favor solo Angie… y quiero decirte que tienes una voz muy hermosa… -la halague y ella amplio su sonrisa.
-muchas gracias Angie
-menos mal… que ella si saco la voz, y les aseguro que de mi padre no fue –soltó alegre Irina. Me sorprendí de verla tan de cerca. En escenario ella parecía un personaje místico.
Un hada, una princesa, o algo por el estilo. Todo debido a eso vestido de encaje tan largos y esos cabellos trenzados que bien eran tan largos como ella.
-es un gusto tenerte aquí –soltó, mientras me daba un delicado abraso.
-Irina… no lo puedo creer –gemí, mientras parpadeaba varia veces.
-¡iught! –exclamo ella de pronto –solo iris, el Irina ya es demasiado. –se quejo.
De pronto tuve otra mano frente a mi. Estaba vez era Dirk el que me saludaba. ¡Oh por Dios Dirk!, de estar aquí mi mejor amiga, de seguro ya abría saltado sobre el, y lo habría llenado de beso y demás.
O quizá son, contando que Samantha estaba presente.
Todos ellos eran tan perfectos, tan famosos, me sentí tan fuera de lugar.
Lance un pesado suspiro.
-pequeña te ocurre algo –me pregunto Samantha, mas yo sonreí lo mejor que pude, y solté un.
-no, todo esta bien… -ella no pareció creerme, mas no agrego mas.
-bueno, creo que hay mucho de que hablar, así que ¿quieres cenar conmigo? –me pregunto león de pronto, yo estaba tan sorprendida, que lo único que dije fue.
-pasan de las diez, y ya cene –el se carcajeo, todos lo hicieron.
-Angie, creí que querías hablar conmigo, la cena es una excusa –yo solo alcance a sentir. Me estaba mirando directamente a los ojos, acercándose tanto, o esa era mi impresión.
-si, cenemos… -alcance a murmurar. El empezó a jalarme hacia la salida, y dirigí una mirada a la habitación, ahí seguía Leaving the hell. Y me pare firme de pronto.
-¿volveré a verlos? –pregunte, y ellos esbozaron sonrisas, verdaderamente amables y autenticas. Eran tan famosos, y a la vez se veían tan poco soberbios, yo creería que me sacarían de un golpe de su camerino, mas eso no había ocurrido.
-tranquila Angie lo volverás a ver… -me aseguro el, y me jalo por completo fuera de la habitación, un grupo de hombres muy altos, y con la apariencia de peleadores de WMA venían detrás de nosotros. Una camioneta de vidrio ahumados nos esperaba, y me piñizque por segunda vez en la noche.
Definitivamente, no estaba soñando.
-¿Cómo?... dime… ¿Por qué? –le pregunte, ya sin poder evitarlo, sin poder soportar mas la duda, la curiosidad.
-se ve que no vas a soportar hasta llegar al restaurant –dijo, y yo negué. El asintió –de acuerdo, ¿Qué quieres saber?– pregunto
-todo… porque me agregaste a tu msn privado, ni siquiera sabia que Leonardo Kaulitz tuviera… y a facebook, y ¿Por qué? –hable muy rápido, fui consiente, pero es que la ansiedad me mataba.
-fue desde que te conocí… ¿te acuerdas? –yo asentí, por supuesto que lo recordaba, estaba en mi lista de días favoritos - tu me veías solo a mi, y supe que sentías mucho por mi… lo comprobé cuando leí tu carta.
Al escuchar aquello, mis mejillas no pudieron evitar teñirse de rojo.
-¿has escuchado lovely fan? –me pregunto, y yo levante la mirada sorprendida –te la dedique a ti… -mi boca se abrió ligeramente sin poder evitarlo.
-¿a mi? ¿Esa canción es para mí? –pregunte sin poder creérmelo, negué y el sujeto mi mandíbula con cuidado.
-no era obvio…
-muchas chicas te escriben cartas –solté yo, en mi defensa.
-si, pero ninguna de ellas se parece para nada a lo que tu me diste. Fue tan dulce, tantas confesiones y solo la tuya me hice sentirme verdaderamente feliz –sonrió –jamás creí que atraería la atención de una chica tan guapa como tu, tan especial…
Mi boca volvió a abrirse. Intente decirle algo, contestarle, mas no me salían las palabras.
De pronto el auto se detuvo, y el me ayudo a bajarme. Entramos al restaurant sin mayor problema, y el pidió una mesa bastante alejada.
-¿Qué quieres? –me pregunto, al ver vagamente como el camarero se preparaba para recibir la orden.
-un… café –murmure apenas –bien cargado. –levante levemente la mirada y note que león estaba divertido por mi actitud.
-tranquila pequeña, no sigas presionándote, te aseguro que esto no es un sueño… -aseguro –yo quiero… nada elaborado, solo tráigame un plato de albóndigas, salchichas, carne de cerdo y ternera, con mucha salsa… de postre quiero Strudel y una jarra de cerveza –debí sorprenderme, mas no lo hice. El en chat y ame había confesado que gustaba de comer mucha carne, lo que iba totalmente contrario de lo que me gustaba a mi.
Yo soy totalmente vegetariana.
-no tenemos strudel, en la carta señor Kaulitz –soltó el camarero. León soltó una pequeña exclamación.
-si, lo siento se me olvida que no estoy en Europa… entonces solo pan de centeno, ¿si puede traer lo demás que le acabo de pedir? –pregunto y el hombre asintió. -¡muy bien, entonces tráigame eso!
Acto seguido volvimos a estar solo los dos.
-pobres animales inocentes los que vas a comerte… -solté yo, y el esbozo esa risilla ladina y coqueta.
-veo muchas cosas que de verdad, desearía devorarlas –mi corazón salto en mi pecho, se detuvo por un instante, y volvió a latir desesperado –pero ya que no puedo... me conformo con lo que pedí.
El sonrió más ampliamente.
-sientes mucho por mi pequeña, y tu rostro es tan expresivo… aun si no me lo hubieras contado en aquella carta, creo que ya me hubiera dado cuenta –mis mejillas se enrojecieron aun mas. Y tuve la imperiosa necesidad de bajar la mirada.
-lo siento pequeña, no quise incomodarte… -se disculpo, y yo solo asentí levemente –por cierto no te he preguntado, ¿tu padre no se preocupara si ve que tardas demasiado? –me pregunto y yo bufe.
-mi padre esta con su amante –solté de pronto, ni siquiera lo pensé, solo lo dije. Me avergoncé más.
-¿pero tu madre? ¿Ella no acaba de morir? –me pregunto, y yo mordí mi labio, apreté mis manos, y asentí.
Efectivamente mi madre había muerto hacia apenas unos meses. Mis ropas eran totalmente negras por esa causa.
-desde hace tres años… mi madre se entero que tenia cáncer, su relación con mi padre nunca fue buena, pero solo hiso que el se alejara mas y que se volviera mas descarado –le conté, el era mi ángel y a pesar de descubrir quien era, seguía confiando en el.
-entonces el ahora…
-ahora que ya no esta mi madre, se larga y hace lo que le place… solo se encarga de depositar dinero en mi tarjeta de crédito, y deja que haga de mi vida lo que me plazca. –para ese momento, una pequeña y solitaria lagrima ya había resbalado de mi mejilla.
Respire profundo, y me dije a mi misma “sonríe angélica”, así que me limpie aquella lagrimas, me trague mi dolor y volví a mirarlo.
-no importa… sabes ya no quiero hablar de eso –el asintió.
-si, mejor concentrémonos en el momento… -me dijo, mientras extendía la mano y tomaba la mía, me la apretó con mucha fuerza, yo le sonreí en agradecimiento.
El siempre decía lo necesario, jamás exigía demasiado. Era una de las cosas que amaba de el. Una vez me había enamorada del chico más guapo, el más atractivo y el más coqueto. Y luego me enamore del más dulce, y desinteresado amigo, un poco loco también.
Era verdaderamente perfecto, poder poner a esas dos personas juntas, al fin, frente a mí.
Cenamos, bueno más bien yo bebí mi café mientras el devoraba la carne. No lo criticaba, cada persona tenia sus creencia, su pensar, y si al le gustaba la carne, pues que comiera toda la que quisiera.
-¿te gustaría ir a Alemania? –me pregunto de pronto y yo lo vi sorprendida.
-¿Qué?, creí que de argentina irían a Colombia, y luego a Venezuela.
-si, así es. –acepto –pero eso es en una semana –y pues pasado mañana es, y te cuento esto porque confió en ti… -empezó, miro de izquierda a derecha –dentro de dos días, se casa mi hermano –las ultimas cuatro palabras me las susurro en el oído.
-¿Qué? –volví a gritar –¿en serio? - al instante una sonrisa muy amplia se extendió por mi rostro. –sabia que salía con alguien, pero… ¿casarse? –murmure igual de bajo.
-pues si… ¿vienes? –me pregunto.
-seria un honor muy grande –acepte –pero… tu familia, no se molestaran porque lleves a una desconocida…
-no, si tu eres mi amiga… -se explico. Entonces se puso de pie, y me llevo hacia la salida del restaurant, los guardaespaldas estaban aglomerados en la puerta, y león murmuro un “Oh oh”
Entonces atravesamos la puerta, y todo fue una locura. Los flashes me daban de golpe en la cara, me cegaban por competo, me apreté al brazo de león y baje la cabeza.
El fue el que me guio en medio de la confusión.
-tranquila, ya llegaremos al auto… -apenas había alcanzado a oírlo, en medio del ruido, y el constante sonido de los flashes.
De pronto fui empujada dentro del automóvil, y escucho a una puerta cerrase con fuerza. Solo unos minutos después el auto arranco.
-lo siento pequeña… -soltó el, mientras me acercaba a el, y depositaba un pequeño beso en mi frente.
No sabía porque había ocurrido aquello, y tenia muchas dudas, pero las mismas pasaron a segundo lugar y perdieron importancia, al sentir la cercanía de Leonardo.
Lleve mis manos a su camisa, y me aferre a la misma, mientras lo dejaba rodearme por completo. Me sentí gratamente cómoda, y aun sentía la sensación de permanecer en un constante sueño.
aki este nuevo capi.... disfrutenlo... y ya saben comentarios aki, o en el enlance de face :D