Tom
-lo siento, pero no podemos ayudarlo -me dijo la enfermera
-¡como que no pueden ayudarme! -le grite nervioso, mientras intentaba distinguir entre los pasillos a Is, la cual había salido corriendo, preocupada.
-lo siento, pero este día a ocurrido un accidente en el centro de la ciudad… y la sala de urgencias esta llena
No le conteste, empecé a dirigirme hacia donde se había ido mi cuñada, pero al llegar al pasillo un grupo de camillas empezaron a pasar. Me detuve en una esquina para que pasaran, me dedique a ver al piso, y a rogarle al cielo por que todo estuviera bien.
Entonces me congele en mi posición, un nano segundo, el momento en el que vi a una camilla, y en ella siendo llevado mi hermano.
-Bill -gemí, tuve que forzarme a mi mismo a salir del estado de shock, al verlo en esa situación.
-¿Qué paso? -pregunte, en el momento en el que me pare junto a el en la camilla, pero el estaba inconsciente.
-debe ser llevado a terapia intensiva -soltó una enfermera, haciéndome saber con una mirada que no necesitaban curiosos.
-es mi hermano -informe, entonces un hombre con una bata blanca me toco el hombro, para llamar mi atención.
-déjanos ayudar a tu hermano… saldré en un instante a hablar contigo -asentí, el doctor se fue detrás de Bill, yo por mi parte respire profundo tratando de calmarme.
Bill, mis sobrinos.
Confundido seguí avanzando en busca de Isabel, gran fue mi sorpresa cuando vi como otro medico la estaba atendiendo en compañía de dos enfermeras. Me apresure para llegar a su lado.
-¿Qué ocurrió? -pregunte agitado, mas que ansioso.
-esta sangrando… -fue lo único que soltó Kimberly.
-llévenla a cirugía… ¡ahora! -ordeno el medico, mis ojos se abrieron.
-¿Cómo que a cirugía? ¿Que esta ocurriendo? -pregunte, mientras dirigía una mirada ansiosa a Is, la cual lucia tan pálida, enferma, mal.
-se le ha adelantado el parto… -fue lo único que me dijo el.
-no… solo tiene seis meses… es muy pronto -protesto Kimberly preocupada, mientras temblorosa tomaba la mano de Bells.
-tenemos que llevarla a la sala de partos… o el niño corre peligro, peor aun… ella -mis ojos se abrieron, y empecé a negar.
-no… ella…
-hagan lo que tengan que hacer -soltó Kim, mostrando fuerte ante la situación, la verdad yo estaba apunto de caerme.
Vi como se llevaban a mi cuñada, mientras Kim me sostenía la mano, para hacerme sentir mejor, o para darme fortaleza, sea como sea, se lo agradecí.
-¿Cómo fue que se puso así? -pregunte, mientras me sentaba mi pasaba múltiples veces la mano por la cabeza, tratando de calmarme.
-vio la camilla… en la que iba Bill -soltó ella de forma entrecortada -Tom… ¿Qué ocurrió? ¿Porque esta pasando todo esto? -me pregunto mientras lagrimas empezaban a acumularse en sus ojos.
-no lo se… -negué compulsivamente -yo solo recibí una llamada de este lugar… y… -me calle, ya no me salían las palabras.
Minutos después mi padre y mi madre aparecieron, en compañía de Dirk. Nos llenaron de preguntas, lamentablemente no podíamos decirles mucho.
De los niños aun no sabíamos nada, pero era difícil, las enfermeras no querían dar información, y no veía aparecer ningún medico. Is estaba en la sala de parto, y Bill, del ya no supe nada más.
-¿familiares del señor Kaulitz? -pregunto el medico que había ido a atender a Bill. Al instante yo me puse de pie.
-soy su hermano… ellos nuestros padres -solté, luego el doctor asintió para el mismo. Algo en su expresión me descoloco por completo, una mueca ligera y un brillo compasivo en su mirada, que hizo que mis entrañas se retorcieran.
-díganos por favor como esta nuestro hijo… ¿nuestros nietos? -pregunto mi padre. -de nuevo hizo esa pequeña mueca, esa pequeña expresión que estaba empezando a alterarme
-aparte de los múltiples huesos rotos, costillas, pierna, omoplato -empezó mientras veía la tablilla en sus manos, ante sus palabras mi madre soltaba un nuevo gemido -aparte de un traumatismo interno… acaba de sufrir un paro respiratorio…
-esta bien… ¿se recuperara? -pregunto mi madre, mientras se sostenía mas fuerte a mi padre.
-eso esperamos… hasta nuevo aviso permanecerá en terapia intensiva -nosotros asentimos.
-¿los gemelos? -fue lo siguiente que pregunte -¿mis sobrinos? ¿Cómo están? -solté ansioso, el volvió a hacer aquel rictus. Apretó con más fuerza la tablilla.
-uno de ellos aun no recupera el conocimiento, hasta el momento no se a detectado nada fuera de lo normal… y esta estable, yo diría que estará bien…
-gracias a Dios… -escuche murmurar a mi madre, pero yo apreté los puños, el dijo uno de ellos
-¿el otro?... mi otro sobrino… ¿Cómo esta el? -pregunte mientras me adelantaba mas, el doctor empezó a negar.
-lo siento mucho… -fueron sus palabras, aspire profundo y empecé a negar ansioso, una sonrisa histérica se escapo de mis labios, ya lo sabia, lo sabia.
-¿Cómo que lo siente? -pregunto mi padre, mientras sostenía a mi madre con fuerza, la cual ya empezaba a llorar mas enérgicamente.
-el niño venia en el asiento de adelante, y es muy pequeño… lo siento pero el… el tuvo una muerte instantánea -el siguiente grito que se escucho fue el de mi madre. Sus piernas se habían doblado y estaba llorando en el piso.
Mi padre la abraso y enterró su rostro entre sus cabellos. Kimberly soltó un "No", un gemido casi imperceptible antes de apretarse al cuerpo de mi primo, y yo.
Yo sentí que el corazón me empezaba a palpitar con fuerza, como si se fuera a salir de mi pecho, y era desagradable, y doloroso. Como si se parara y acelerara, como si el mundo empezara a cambiar de sentido, sin sentido, sentí un nudo cerrarse en mi garganta, y apreté las manos con fuerza.
-¿Dónde esta? -me sorprendí al ser capaz de preguntar.
El me hico una indicación para que lo siguiera, vi a mi padre levantarse con la intención de ayudarme, pero le pedí que se quedara, el no estaba en condiciones de nada, nadie lo estaba.
Me guio a el pasillo de urgencias, ese pasillo en el que había estado al llegar, pero mas al fondo. Ese sitio era un caos, enfermeras y médicos corrían de un sitio al otro.
-fue lamentable ese accidente… a acabado con algunas vidas -dijo, antes de detenerse en otra camilla. En ella había un pequeño cuerpo cubierto por una sabana blanca, con algunas pintas de sangre en el.
Respire profundo, y estire mi mano, baje hasta el cuello la sabana, y un gemido lastimero salió del fondo de mi garganta; tenia el rostro prácticamente destrozada, con vidrios incrustados en el, me tape la boca en un auto reflejo, y sentí algo picar intensamente en mis ojos, pero lo contuve.
Era el, era Daniel, lo reconocía. Llevaba la camiseta de Ben 10 que yo le había dado hace meses cuando cumplió seis años, a Damian ese personaje no le gusta.
-Daniel… -susurre, y luego volví a cubrir su pequeño cuerpo con la sabana. Apreté los labios, con la intención de no permitir que el vomito saliera de mi cuerpo, por esas nauseas que había estado controlado desde que me entere de esto.
-necesitamos levantar el acta de defunción… -me dijo el medico -se que es difícil pero…
-¡no… ¡ ¡no sabe lo difícil que es…! ¡No lo sabe! -le grite -mi hermano esta inconsciente sin saber que su mujer esta teniendo a su hijo, y que uno de ellos esta inconsciente como el, y que otro esta… -gire mi vista, y fui incapaz de decirlo, no pude. El nudo no me dejaba.
-haga lo que sea necesario -solté un minuto después.
Salí de esa sala casi corriendo, y aun así sentía que la imagen de mi sobrino me perseguía, todas se volvían borrosas, todas sus sonrisas, chantajes, sus risas, esas risas que Is amaba, todo se nublaba y lo único que quedaba era la imagen de este niño roto, cubierto de sangre y frio.
Entonces no pude mas, las nauseas vencieron y el vomito se precipito a salir de mi cuerpo. Y lo deje salir, porque lo sentía como un purgante para todo lo ocurrido.
Cuando volví a la sala de espera ya había llegado Stella, y Gustav junto con los niños. Fruncí el ceño, no debían traerlos, Gustav pareció saber el porque de mi desagrado y se apresuro a agregar.
-es el día libre de la niñera… no teníamos con quien dejarlos… -asentí.
-¡papi! -grito mi hija antes de correr a sostenerse de mi pierna, tome su cabeza en un gesto cariñoso, mas no la abrase.
Sabia que algo estaba creciendo en mi interior, y no quería dejar a eso salir, no quería. Si abrasaba a mi hija, me sentiría tan débil, y no podía, ahora debía estar bien, debía ser fuerte.
-ustedes venían con la señora a la que se le adelanto el parto… ¿verdad? -pregunto el medico que se había llevado a Is. Kimberly se adelanto de inmediato a el.
-¿Cómo esta? ¿El bebe? -pregunto acelerada.
-a sido difícil pero ella esta bien… y los bebes por el momento también lo están -nos informo el con una sonrisa.
-¿bebes? -pregunto mi madre entre gemidos.
-si, has sido mellizos, un niño y una niña… aunque son prematuros y están delicados, tenemos fe en que estarán bien -nos informo
-¿podemos pasar a verla? -pregunto Kim.
-¿los bebes ya están en los cuneros? -pregunto Stella, tratando de controlar los sollozos, mientras apretaba a Ariel muy fuerte contra su cuerpo.
-si, ya están ahí… ahora si alguno de ustedes me ayudan con los datos de la señora…
-yo… -dijo Kimberly mientras se acercaba a el, Dirk mantuvo su mano apretada, podía distinguir lagrimas bajando pro el rostro de mi primo y eso me sorprendió.
Todos se estaban derrumbando, todos estaban tan tristes, y era comprensible. Pero yo más que nada tenía rabia, y frustración, y ansiaba matar a alguien. Debía ser fuerte, no podemos derrumbarnos, no todos a la vez, tengo que mantenerme en pie. Me empecé a repetir una y otra vez.
-voy a llamar a la madre de Is para contarle lo ocurrido, también a Cillian -les comunique, mientras empezaba a marcar los números, para no preocuparlos antes de tiempo simplemente les conté del accidente, sin entrar en detalles.
La madre de Is me dijo que estaría en Italia al día siguiente, y Cillian me dijo que estaría ahí esa misma tarde. Luego pase a llamar a Alemania, hice lo mismo con mi abuelo, y mi prima Ilse. Y a mi tío Luigi, y a Reginaldo, Que también merecían saber lo que ocurría.
Entre esas llamadas se me fue media hora.
-la madre de Is estaría llegando aquí a mas tardar mañana en la tarde… entonces ¿les parece que el entierro de Daniel sea pasado mañana? -les pregunte.
En respuesta recibí miradas interrogantes, nerviosas, tristes a la vez. Note que el labio de mi madre estaba temblando, tratando de decirme algo, pero no parecía poder.
-hijo… ¿Cómo puedes pensar en eso? -me pregunto mi padre -yo la verdad no puedo… -note sus parpados rojos.
-exacto… ustedes no pueden… uno de nosotros tiene que ocuparse de esto… -sote de golpe, y con un poco de brusquedad -mejor que mañana empiece el sepelio… -solté, mientras tomaba mi celular.
Empecé llamando a la funeraria, contrate todo el cortejo fúnebre. Luego llame al cementerio, al final de la tarde ya todo estaba listo.
-ya pueden llevarse el cuerpo -nos informo el medico.
Mi madre lloraba inconsolable, y a su lado Kim no estaba mucho mejor. Stella estaba sujeta al torso de Gustav, manteniendo los ojos cerrados, y tapo el rostro de su hija.
Mi padre trato de tomarlo en peso, pero yo no lo deje.
-esto le correspondería a Bill… así que yo lo voy a llevar -dije, mi padre me dio paso.
Avance un poco y escuche en el fondo de mi memoria la risa de un niño corriendo por mi casa, con el trasero desnudo y en compañía de su gemelo idéntico. El nudo volvía a instalarse en mi garganta, me mordí el labio con fuerza y me repetí se fuerte, por que nadie mas lo será.
Me encargue de llevar ese pequeño cuerpo entre mis brazos, controlándome a cada paso para no soltar todo ese dolor que se cocía en mi interior, fui hasta la casa y lo coloque en su habitación.
-mañana traerán la caja… -les comente, un sollozo proveniente de mi madre. -vístanlo... -pedí y luego salí de ahí.
Según supe después, mi madre y Kimberly se encargaron de hacer eso.
Al día siguiente Kimberly me acompaño a llevarle ropa a Is, la cual al parecer aun no recuperaba el conocimiento, la habían sedado y según nos dijeron los médicos, su estado no duraría mucho más.
Hable con los médicos del estado de mi sobrino, el cual ya había sido traslado a una habitación privada.
-¿desea pasar a verlo? -me pregunto una enfermera mientras abría la puerta, me asome solo un instante, pero al ver a Damian, la imagen fría de Daniel apareció en mi mente, y como si hubiera visto un fantasma, retrocedí de inmediato.
-no… -gemí.
Kimberly entro en mi lugar, sus ojos estaban rojos e hinchados, y vestida de negro, pero no con sus características botas negras, ni ese maquillaje extraño. Simplemente tenía el cabello recogido de una forma descuidada y lucia cansada.
-deberías irte a dormir… -le aconseje media hora después.
-no… no puedo dejarla sola -soltó, y supe que se refería a Is.
Mi madre y mi padre llegaron después en compañía de mi hija, les conté lo que ocurría, y los lleve a los cuneros para que vieran a los mellizos. Ambos estaban demasiado pequeños, y lucían débiles, pero sobrevivirían, debían hacerlo.
El celular de Kimberly sonó, y su cara se descompuso de nuevo, largas lágrimas descendieron de sus ojos.
-ya llego la mama de Is, se entero de todo… ya esta en la casa y… -no pudo seguir hablando.
-será mejor que nos vayamos, por ahora… -aconsejo mi padre, yo asentí. Ellos se adelantaron, y yo me pegue al vidrio de los cuneros.
Cerré los ojos con fuerza, esos bebes eran mis sobrinos también, si llegaran a faltar, entonces no podríamos soportarlo, ni mi hermano, ni Is cuando se entere de todo esto, ni ningún miembro de nuestra familia.
-sean fuertes… sean fuertes bebes… -suplique -ustedes no nos dejen también, por favor… -suspire, y acto seguido fui detrás de mi familia.
-¿Cómo vamos a hacerlo? -pregunto de pronto mi madre, la vi curioso -¿Cómo le decimos a ellos?... como les decimos…
-de frente, afrontando esto de la mejor manera posible -solté
-¿Cómo puedes ser tan frio? ¿Porque? -me pregunto Kim confundida. Mi padre me lanzo una mirada desaprobatoria.
-como podríamos… yo no soy capaz -soltó mi madre -como le decimos a Is que Daniel esta muerto
Tres golpeteos de corazón transcurrieron antes de que un grito agudo, y cargado de dolor se escuchara. El grito parecido a un chillido lastimero que hizo eco en las paredes del hospital, y que calo tan hondo en mí, que sentí que la sangre se me congelaba y se me volvía grumos en las venas.
Corrimos hacia ella, y sentí mis ojos picar de nuevo. Is estaba en el suelo, llorando intensamente, su cuerpo temblando, pálida y apenas cubierta por un traje de color azul.
-ay… Dios mío -soltó Kimberly seguido de un sollozo desde el centro del pecho, cuando se tiro al suelo junto a Is, y la apretó en un abrazo.
Pero ella no se calmaba, mi hija asustada estaba llorando, por lo que mi madre desconsolada la tomo en brazos y la alejo. Yo hice lo mismo con Is.
-no puede irse… no puede dejarme -gemía incansable cerca de mi pecho, tratando de alejarme para que la soltara -por que no tomo mi mano…. Por que, porque, porque, porque -empezó a repetir entre gritos.
Una enfermera apareció junto con un medico y la sedaron. Solo entonces se tranquilizo, pero aun en murmullos susurraba, Daniel ¿Por qué?
Cuando mi cuñada volvió a cerrar los ojos por el efecto del sedante, la devolvieron a su habitación, y a volver a coserle los puntos de la cesárea que se habían salido.
-yo me quedo aquí… yo no quiero ir a la casa -dijo Kim mientras se secaba las lagrimas -no quiero -hipo. -le dicen a Dirk, ¿por favor? -nosotros asentimos
Fuimos a la casa, al sepelio de mi sobrino. Mi hija no era consiente de lo que ocurría, pero la había escuchado preguntar
¿Qué hace mi primo ahí? ¿Es un maleducado por dormir en medio de la sala?
Stella había llorado, y la había abrasado, a ella y a Ariel. Yo solo me encerré en el estudio. No quería recibir más abrazos de personas que casi no veía, ni los siento, ni mas pena, o llanto ajeno.
Mucho menos deseaba ver a mi madre sufrir de esa forma, ni ella ni mi padre.
Tome una botella de brandy, y me senté frente al fuego solo a beber y a dejar la mente en blanco.
-estabas aquí… -soltó mi padre -no quiero estar mas allá afuera -asentí ante sus palabras -mañana será el entierro ¿a las 3? -pregunto, asentí de vuelta.
-bien… ¿juegas ajedrez conmigo? -me pregunto, lo vi curioso, pero acepte a pesar de que no era mi juego favorito.
Tardo solo minutos en arreglar las piezas, y en sentarse frente a mí, para empezar a jugar.
-muy desafortunado lo que le ocurrió a nuestra familia -soltó en medio del juego, yo asentí.
-a nosotros y a muchas otras familias -conteste, mientras movía mi pieza.
-es cierto… pero esta es nuestra familia ¿Por qué le ocurrió a la nuestra? -pregunto, y sentí un temblor en su voz.
-el ver a mi nieto en esa caja blanca en medio del salón es lo mas terrible que he tenido que presenciar, y un escalofrió me calo los huesos al escuchar las dudas de Adri, de el porque su primo esta ahí…. -me mantuve en silencio y moví mi siguiente pieza.
-jamás había visto a alguien tan dolido, como a Is esta tarde… la agonía de perder a un hijo debe ser mas que horrible… y ¿Bill?, me preocupo por el, y por Damian… aparte de la situación de los mellizos…
Bote el aire con fuerza, se escucho como un gruñido, y aun así moví mi siguiente pieza.
-y ¿los mellizos?... quien sabe si vayan a sobrevivir -otro temblor claro en su voz -quien sabe si Is y mi hijo saldrán de esto -entonces no lo soporte mas, con un solo golpe bote el juego de ajedrez de la mesa.
-¡¿Qué pretendes?!¡¿Acaso quieres atormentarme?! -le grite
-solo suéltalo… -fue lo único que salió de sus labios, negué.
-tengo que ser fuerte… sin mi no…
-has sido de ayuda… pero si quieres salir de esto de pie, y bien como para cuidar de tu familia e hija… tienes que vivir este trago amargo, como todos lo hacemos… -negué con mas fuerza, y sentí el nudo en la garganta de nuevo, apreté los puños, el ardor en los ojos.
-no… -apenas pude hablar, sentí el dolor acumulándose en mi pecho, y pesando, como si me estuvieran poniendo bloques que me impedían la respiración.
-si quieres seguir viviendo… déjalo salir -me dijo.
Entonces las lágrimas saltaron de mis ojos, y las piernas se me doblaron, mis codos quedaron en el suelo, y los temblores en el pecho me presionaron al punto, de sentir que me ahogaba.
Mi padre salió de la habitación, y en el momento en que cerro la puerta, sentí algo quebrarse en mi interior, y grite, mientras sentía mi pecho temblar, mientras las lagrimas salían una detrás de la otra, incontenibles. Y enterré los dedos en mis rodillas, y grite de nuevo y seguí llorando.
Mientras dejaba todo de lado el esfuerzo por no dejarme dominar por esto, mientras me consumía en la pena. La imagen de ese niño recibiendo mi regalo, abrasándome, sabia que lo amaba, pero ahora me daba cuenta de que lo quería mucho mas de lo que pensaba, era como mi hijo y lloraba por el, por no poder creer que no estaba mas, porque no lo protegí como debía.
No estaría más, nunca más. Y esa idea me produjo un daño físico tan grande que sentí mi pecho volver a temblar, seguido de mas lagrimas. E Is, mi única amiga, al recordar su situación de hace unas horas, volví a gritar, y golpee la mesa logrando que se virara junto con la botella de brandy que aun seguía allí.
Y mi hermano, yo no podía pensar siquiera lo que el pasaría, me lleve la mano a la boca tratando de ahogar el dolor, pero ya no podía, ahora que les daba rienda suelta, no pararía hasta no purgar parte de este dolor que me carcomía por dentro.
Esto, no estaba mal, estaba peor que mal, era como vivir el infierno en la tierra, aunque el castigo del infierno me parece poco comparado con lo que siento.
Apreté los puños y seguí llorando en la soledad de esa habitación, mientras en la sala de ese mismo sitio se velaba el cuerpo de mi sobrino Daniel, de apenas seis años.
