Haciendo uso de su tarjeta de crédito para “cosas estrictamente necesarias” como le había dicho su tío Tom, pago un pasaje de avión directo a Alemania, al internado de Berlín que era donde habían enviado a su Stefan, o eso era lo que su mellizo le había dicho en la última carta que le hubiera escrito.
Ella se mostraba verdaderamente ansiosa, no le gustaba estar sola, pero aun en medio de tanta gente. El aeropuerto era un conjunto de sonidos que a ella le resultaban molestos, y marcaba cada tanto al celular de su hermano, pero el no le contestaba.
-¿le abra ocurrido algo? –se preguntaba cada tanto, y esperaba que no… esperaba poder encontrarlo pronto, así fue que abordo el avión, directo a Berlín.
Mientras tanto en Liechtenstein Damián entraba a la habitación de Stefan, el cual lo vio reprobatoriamente desde su posición al otro lado del cuarto.
-no me dirás que no te enseñaron buenos modales… se debe tocar la puerta antes de entrar a cualquier habitación cuya puerta de acceso se encuentre cerrada –repitió aquella tortuosa frase que se la habían metido en el cerebro desde que supo como unir letras en una frase. –o fue solo a mi hermana y a mi…
-discúlpame –fue la simple respuesta de Damián –es solo que sentí la necesidad de venir a verte… y preguntarte ¿Por qué te resulta tan empática mi presencia?
-tú quieres lo mismo que mi tío –soltó sin más –ambos… quieren alejarnos a todos… y no entiendo como puedes estar de acuerdo, eres nuestro hermano mayor… no se supone que deberías protegernos…
-¡eso hago! –le soltó el de pronto, elevando el tono de su voz. Damián suspiros, y se controlo.
-de que tienen que protegernos… tu sabes que de no ser porque estas ciego no estarías aquí… en todo caso tu eres mas débil que nosotros, entonces que te protejan a ti y que nos dejen en paz.
-¡William! –lo reprendió Damián, en un tono fuerte y decidido que no había escuchado antes. –cuando tu y Allie sean verdaderamente capaces de protegerse y puedan estar seguros con nosotros… solo entonces podrán estar aquí…
-¿Por qué tanto misterio? –pregunto –siempre ha sido así desde que recuerdo… ¿Qué es lo que esconden?... no es como si fueran ladrones o asesinos…
-basta por favor Stefan –dijo Dam ya en un cansado tono de voz –mira que eres terco… yo también lo soy –sonrío de pronto –mi tía Ania dice que esos son los genes Bassi… -Stef lanzo una sonrisilla, siempre le resultaba agradable encontrar algún parecido con sus padres, saber que el venia de ellos.
-mira… hable con mi tío Tom y le conté sobre un internado mixto en leed, Londres… le dije que era muy seguro y que seria perfecto para ti y Allie…
-¡¿Qué?!¡¿Qué diablos…?!
-deja de maldecir… mi madre ya te abría reprendido, escúchame… te decía que ese colegio es perfecto, además empiezan nuevo año en agosto.
-¿agosto? –pregunto Stefan, de repente interesado.
-así es, eso te dará un mes en el que estarás aquí… y en el que quizás entiendas muchas cosas.
-es perfecto –dijo Stefan, mientras su mente empezaba a pensar en las diferentes opciones que tendría para escapar, no ir a ningún internado, simplemente huir, y no volver, nunca más. Damián sabía las intenciones de su hermano, y casi no podía entender que era lo que pasaba por su propia mente, pero estaba seguro de que Stefan debía quedarse, el tono tan apagado de su voz se lo había dicho.
Su hermano era infeliz, y sabia que sus padres no estarían felices por ello.
-¡maldita sea! –grito en medio de la carretera Alice mientras zapateaba con fuerza y gemía, y chillaba frustrada, hace dos horas había llegado a Berlín, después de un largo rato de estar encerrada en aquel avión para venir a ver a su hermano. ¿Para qué?, solo para enterarse de que ya lo habían expulsado.
-¿y ahora qué hago? –se pregunto, ya no tenía a donde ir, estaba completamente sola. Su norte siempre había sido Stefan, el lugar hacia ella debía ir, y ahora mismo se le había perdido, entonces ¿Qué hago? –se volvió a preguntar.
Sin una sola moneda en sus pantalones, y con una tarjeta de crédito que sabia en medio de la nada no el serviría, tuvo que aplicar a pedir aventón. Con el dedo pulgar levantado esperaba que alguien se apiadara de ella, y la quisiera llevar hacia el aeropuerto, y ya ahí decidiría a donde ir.
Un auto se detuvo, y un hombre maduro le sonrío y abrió la puerta. La chica le devolvió el gesto y entro rápidamente al asiento del copiloto.
-¿Qué hace una niña tan bella como tú, solita? –le pregunto.
-acabo de ser expulsada de mi colegio y debo ir a casa –le mintió. El hombre sonrío y después bajo la mirada, Alice se percato de su insistente mirada, y de la forma en la que se lamia los labios, de pronto se sintió asqueada.
-¿a dónde te llevo? –le pregunto.
-al aeropuerto –respondió ella en aquel alemán con acento.
-bien… y ¿Cómo piensas pagarme?
-no tengo efectivo –respondió ella al instante.
-no quiero ese tipo de paga… -agrego, volviendo a lanzar aquella mirada lasciva. Alice se retorció por dentro, y fingió su mejor sonrisa.
-detén el auto… -le pidió ella mientras ella se acercaba mas el hombre, casi respirándole al cuello. El tipo creyó que la muchacha estaba cediendo, y eso era un “si”, a su morbosa petición.
El hombre detuvo el auto, y apenas eso ocurrió la chica lanzo toda la fuerza de su peso en un certero puñetazo que se estrello en la nariz del tipo, el cual quedo confundido y adolorido, luego tomo la cabeza del tipo entre sus manos, y estrello con fuerza la cabeza del sujeto contra la suya, dejándolo así, total y completamente fuera de combate.
Alice se sintió un poco mareada, pero no dejo pasar el tiempo, saco al sujeto del auto, dejándolo tirado en medio de la carretera, bajo el candente sol. Presiono el acelerador, y siguió por el camino en el que habían estado por el momento, una ligera gotita de sangre corría por su frente, gracias al golpe que había dado, pero no le importo, ese tipo se lo merecía.
-no siempre voy a estar ahí para cuidar de ti… así que cuando alguien se atreva a faltarte al respeto, quiero que lo golpees como te enseño –le había dicho Stefan una vez cuando tenia diez años, mientras usaba como bolsa de pelea a un niño tonto de su curso –y después un solo golpe en la cabeza…
En aquel momento Alice se había sentido horrorizada por lo salvaje de aquellos golpes, pero su hermano le había dicho que solo era para defenderse.
-cuando lo hagas quiero que me lo cuentes todo… así me sentiré orgulloso de que mi melliza es fuerte y valiente.
Ella sonrío al recordar a Stefan, el su precioso Stefan; lo extrañaba como loca. Le tomo más tiempo del pensado, pero al final pudo dar con el bendito aeropuerto, dejo el auto prestado, dos cuadras antes, y avanzo calmada.
Se fijo en los distintos vuelos, y se pregunto ¿A dónde ir?. De pronto a su mente llego la imagen de una chica rubia de sonrisa extrovertida y un cuerpo de modelo, rio. Marco al teléfono celular de Adriane.
-hallo
-si… hablo con miss kitty –dijo ella mientras hacia una voz chillona, recordando el apodo que le abrían puesto por la fascinación que ella siempre había sentido por los gatos.
-¿Quién diablos…? –empezó ella, entonces se detuvo –¿Stef… Allie? –entonces Alice rompió a carcajadas, y del otro lado del teléfono Adriane también.
-¡Oh mi Dios! –exclamo la chica –tanto tiempo sin hablar… ¿Dónde estás? –pregunto Adrie.
-¿Dónde estás tú?
-en Magdenburgo… Anastasia y yo…
-ya están enviándola a internados –pregunto Alice sorprendida, su prima soltó un “aja” –en serio… pero si apenas tiene siete añitos, ¿Por qué nos odiaran tanto?
-ellos no nos odian…
-no te engañes Adriane. –le soltó Alice, cruda –bueno, como sea… recoge tus ropas, y prepara a la bebe –dijo ella refiriéndose a Anastasia.
-¿Por qué? –pregunto ella sin entender –escucha… tengo que ir a clases…
-espérame, estaré ahí para mañana…
-¡¿Qué?!¡¿Alice, donde estas?! –pregunto la rubia sorprendida.
-más cerca de lo que crees… a mi tío Tom va a darle un ataque
-Allie… no creo que…
-vamos Adrie… no seas aguafiestas… estaré ahí mañana… espérame –le termino de decir y luego corto la comunicación.
Ya sabía cuál sería su siguiente destino.
-¡¿Cómo?! –grito Tom, mientras la vena de su frente empezaba a latir, Ania corrió al salón en su busca, y en el quinto escalón de las escaleras se detuvieron Damián y Stefan, al escuchar a Thomas.
-pero creí que ese sitio era seguro… ¿Cómo pueden ser tan torpes? –escupió despectivo –son unos inútiles…
La molesta directora de la institución ya molesta por los insultos, le soltó que “no era culpa suya que su sobrina fuera una loca perdida”
-mida su palabra, y muérdase la lengua antes de hablar mal de mi sobrina… maldita inútil, me voy a encargar de que su institución sea cerrada… ¡escríbalo con tinta! –acto seguido Thomas cerro la comunicación. Stefan al darse cuenta de que era su hermana de la que hablaban, había bajado corriendo la escalera.
-¿Qué paso Tom? –le pregunto Ania.
-Alice se ha fugado del internado… -gruño –y los inútiles recién se dan cuenta… -Stefan oculto la sonrisa que bailaba en sus labios, se sintió orgulloso de su melliza.
-¿A dónde abra ido? –pregunto Ania.
-conociéndola… es probable que busque a Stefan, así que Berlín… ¿Cuándo se escapo? –pregunto Dam.
-al parecer hace dos días… -en verdad habían tardado en descubrí que les faltaba una estudiante.
-entonces ya debe saber que Stefan no está ahí mas… entonces…
-¡Adriane! –soltaron Thomas y Damián a la vez. Stefan vio muy sorprendido a su hermano y tío, se dio cuenta de que ellos lo conocían más de lo que pensaban, entendían al parecer a la perfección sus mentes. De pronto quedo muy claro en su mente, las razones por las que siempre los encontraban cuando se escapaban.
-voy a llamar al internado de las niñas… -soltó Thomas mientras se metía al despacho con el teléfono en la mano, detrás de él se fue Ania.
-creo que pronto tendré a mi hermana pro aquí –dijo Stefan, mientras se llevaba las manos despreocupadamente detrás de su cabeza, Damián asintió, y ambos se fueron juntos al salón.
-tu y Alice han hecho que mi tío Tom tenga más de una cana, de eso estoy seguro –soltó un sonriente Damián, mientras tanteaba la punta del sofá, para dejarse caer en el.
-eso que no lo has visto… es casi completamente blanco –se carcajeo Stefan. Era cierto en el trascurso de los años el cabello rubio castaño de tom había ido cambiando hasta ser mas blanco que nada.
-me lo imagino… -ambos volvieron a reir, aunque poco a poco las risas alegres fueron menguando hasta convertirse en un frio silencio, en apariencia porque el ambiente era llenado de música de jazz, Stefan se quedo quieto escuchando la suave melodía, y se sintió triste de pronto.
-¿de dónde viene aquella melodía…?
-de la habitación de la abuela… a esta hora se encierra y creo que recuerda –Stefan miro atento a su hermano y vio como se quitaba las gafas oscuras, por primera vez de fijo en el color de ojos se su hermano, pensó que a cualquiera le gustarían, era mucho mejor que el aburrido color castaño de sus ojos.
También empezó a fijarse en detalles de su rostro tratando de encontrar parecido entre ellos, sus narices eran las mismas, y la forma de sus labios, si bien era cierto en el área de los ojos Damián era idéntico a su padre, en la barbilla, y la forma de su rostro. Pero ahí en el fondo el noto sus similitudes, y sonrió.
-me pregunto… ¿cómo se abra enterado mi madre de que estaba embarazada por primera vez? –la pregunta sorprendió a Damián, y decidió que sería honesto con su hermano, porque era la primera vez en años en las que el podía pasar tiempo con el.
-ya sabes mi madre no estaba casada cuando eso paso… y según se fue más motivo de sorpresa y de miedo… mi tía Ania me ah confesado incluso que ella y nuestro abuelo por parte de madre…
-¿abuelo materno? ¿está vivo?¿donde vive? –pregunto de pronto Stef, interrumpiendo la explicación de su hermano mayor.
-sí, si está vivo… vive en el centro de la ciudad de Roma –Stefan se decepciono al escuchar aquello –pero como te decía, la noticia de nuestra llegada le molesto… y le dio una especia de ultimátum, o abortaba o la botaba de la casa…
Stefan se sintió sorprendido e interesado.
-¿mi tia apoyo eso?
-solo digamos que por aquella época a mi tía no le agradaba nuestro padre –un nuevo dato que a Stefan le resulto más que interesante.
-bueno ante aquello mi padre se llevo a mi madre, ya vez ella se negó a quitarnos la vida…
-¿quitarnos? –pregunto Stefan, interesado en saber porque Damián usaba el plural.
-no creerías que tú eras el único con un hermano extra –soltó el mientras le guiñaba el ojo. –mira la mesita de allá –Stefan volteo y se encontró con una mesilla de bordes de oro con un grupo de fotografías en marcos de oro.
Eran aproximadamente cinco cuadros acomodados simétricamente. En uno estaban su abuela, en otra su abuela de nuevo pero esta vez acompañada de un señor de cabellos negros.
-el señor que esta con la abuela es…
-el abuelo Luciano… el que falleció el mismo día que… -no continuo sabia que él había entendido a que se refería, sin darse cuenta Stefan llevo sus manos alrededor de su pecho, en un gesto de autoprotección que había adquirido al ser solo un niño.
Siguió viendo las fotos, y se topo con personajes desconocidos, y se dio cuenta de que en verdad le faltaba por conocer a su propia familia, pero entonces vio algo que verdaderamente le llamo la atención. Una foto en la que había dos niños vestidos en unos mamelucos jeans, ambos rubios sujetándose las manos al pie de una gran escalera.
-¿y esos niños?
-somos Daniel y yo –le soltó Dam con una gran sonrisa, siempre se alegraba al hablar de su hermano.
-¿Daniel? –Stefan sujeto la imagen de los niños con fuerza entre sus manos, y la volvió a ver detenidamente, eran dos pequeños idénticos, gemelos.
-tu… ¿Dam tu tenias un gemelo? –Stefan volvió a sentarse, ya la palabra sorprendido no parecía ser suficiente como para abracar todo lo que sentía verdaderamente.
-si –sonrió.
-pero…que… como… eh… ¿Qué paso con él? ¿murió? –pregunto sin poder evitarlo.
-pues… si, el falleció en el mismo accidente en el que yo perdí la vista –su rostro se ensombreció un poco –era un loco, que siempre me convencía para hacer miles de travesuras… -sonrió con añoranza.
-yo jamás,.. ¿Por qué nunca me dijeron?
-no era necesario…
-no era necesario que supiera que tenía otro hermano llamado Daniel… porque siempre tienen esa necesidad de ocultar las cosas.
-creo que… en cierta forma tienen razón al decir que los hemos aislado, aunque vuelvo a repetirte espero que algún día lo entiendas y nos perdones…
Ambos guardaron silencio por un momento, y el rostro de Damián se alegro de pronto.
-creo que… cuando se enteraron que tu y Alice venían fue un acontecimiento más alegare… según se mi madre se hiso un chequeo general, pero por acudir a sus clases de música no pudo recogerlo… el primero en enterarse fue mi padre, luego el se lo dijo a mi tío… el cual se lo dijo a la abuela, y al abuelo… entonces lo supieron Stella, Gustav y Georg… y al final lo supo mi madre.
-gracias por la historia… aun así no puedo dejar de sentirme molesto…
-lo único que te puedo decir y que es cien por ciento cierto es que… te quiero mucho Stefan, tu y Allie son mis hermanitos, y de poder tenerlos aquí siempre… lo haría, pero no se puede.
-pero… ¿Por qué tantas mentiras? –pregunto ya bastante sofocado.
-¡entra! –escucho que gritaban de pronto -¡muévete te he dicho! –se escucho seguido por un grupo de insultos en alemán, Stefan y Damián, habiendo crecido dentro de aquella familia, y conocedores del idioma no pudieron evitar abrir sus bocas. Jamás habían escuchado tantos insultos juntos.
Todos salieron de vuelta al lobby, cuando ya estuvieron ahí, Tom y Ania también aparecían, y Simone ya venía bajando las escaleras.
Una mujer rubia de ojos azules y piel blanquísima, veía a sus familiares realmente avergonzada, mientras sostenía de las orejas a dos niños, uno en cada mano. El primero un chiquillo de cabello muy negro, al igual que sus ojos, un extraño peinado que cubría sus ojos, y unas ropas de cuero, y telas sucias. El otro de cabellos tan rubios que bien podrian parecer blancos en mucha luz, con un estilo de ropas muy parecido a las del otro niño.
-ya sabía yo… que solo Ilse podría tener una garganta tan potente como para atravesar los muros de esta casa…
-lo siento –se disculpo la mujer en tono amable de voz.
.tía Ilse… -se quejo el niño de cabellos negros.
-¡calla! –le grito la mujer, mientras fulminaba al pequeño tan solo con la mirada.
-¿Qué ocurre Ilse? –pregunto Simone, mientras veía con ternura a los niños.
-estos mocosos del infierno me han hecho seguirlos por todo linchestein, no se que demonios quieren hacer…
-¡tia!
-¡madre!
Gritaron los dos juntos.
-ah ya veo… uno de ellos debe ser Gaspar –soltó Thomas mientras veía interesado a los pequeños.
-este de aquí –dijo la molesta mujer mientras empujaba hacia adelante a el muchacho de cabellos blancos, levanto su azul mirada, y eso lo delato; ciertamente era hijo de Ilse. –preséntate…
El niño vio a todos y frunció el ceño.
-¡Guten Tag!
-y este de acá es Sasuke –dijo mientras indicaba al chiquillo de cabellos oscuros –Dirk me lo encargo, solo una sencilla visita, pero a estos nenes se les ocurrió escapárseme…
-bueno no veía a estos niños desde que eran unos bebecitos –soltó Simone, mientras se fijaba detenidamente en sus sobrinitos.
-Ich will nicht hier sein (no quiero estar aquí) –soltó Sasuke –langeweilen hier... alle sind langweiling (este lugar es aburrido… todos ustedes lo son) –dijo mientras les sacaba la lengua.
-¡Sasuke! –lo reprendió Ilse. El niñito le hiso una trompetilla, y acto seguido salió corriendo escaleras arriba.
-¡muchachito del infierno! –se quejo ella mientras empezaba a correr detrás de el, pero en medio del camino se tropezó y cayó de rodillas, furiosa se volvió a poner en pie como pudo y volvió a correr detrás del muchacho.
-no tengo muy claro… ¿Qué es lo que acaba de ocurrir? –se pregunto Ania.
De pronto Gaspar salió corriendo directo al salón, y se trepo en uno de los caros sillones. Todos voltearon a ver al hiperactivo niño.
-yo tampoco entiendo… ¡¿Qué diablos ocurre aquí?! ¡Ilse ven por tu hijo!
aki sta este nuevo kapi... y Sasuke, para akellas k no lo sepan se pronuncia Saske, bastante sencillo
bueno se kuidan chikitass
le sigooo prontooo (:




Jajajaja nada mas de imaginarme a mi amor con canas XDD *.* sexi seguramente ❤
ResponderEliminarAwww me fascino esos gemelos son tremendos huyyy jajaja
Me mato de risa Ilse pobrecita… allí es una niña fuerte pero pff la van a pescar cuando valla con Adri :/ me encanto como se robo el carro… ups!! Como Lo tomo prestado XDD hay extraño a Bill ya Is :( por eso hay que volver loco a Tom XDD (¿y eso que tiene que ver?) jajajaok ya poss lo ameee espero con ansias :D
Que agresiva Ilse! o___o
ResponderEliminarSabes, concuerdo con Stefan, porque tanto islamiento y mentiras! u.u