Los gritos de Thomas se escuchaban por la gran casa, mientras que Stefan, suspiraba resignado en la habitación del piso superior, eran las cinco de la tarde, y hace solo una hora atrás, un hombre de cabellos largos y castaños, junto con otro regordete a los que Damián había llamado Georg y Gustav. Estaba seguro los había visto en algún momento de su infancia, pero ya no los recordaba con claridad.
Aunque algo que le sorprendió fue el enterarse de que aquel regordete era el padre de Ariel, a diferencia del cabello rubio, el estaba seguro de que ella tenía que parecerse más a su madre, porque a aquel hombre no era.
-Dam… -escuchaba que Ariel llamaba a su hermano, el mismo no le dijo nada, solo hiso una indicación con su cabeza dirigida a ella, para hacerle saber que la escuchaba. –amor… este fin de semana va a ser la quermes de mi instituto… quería saber si tu…
-lo siento Ariel… pero la verdad no estoy de ánimo de salir a ninguna parte –sabía que su hermano no los sabía, no podía verlo, pero el sí, el vio la decepción y el dolor en el rostro de Ariel.
-de acuerdo, no hay problema –le respondió la chica con voz alegre, y él se dio cuenta de lo buena actriz que era, fingió a la perfección el sonido de su voz para que Damián no notara lo mal que se sintió.
-¿Qué harás este fin de semana entonces? –pregunto Stefan haciendo que su hermano recordara que el también estaba en la misma habitación.
-tengo que ir al medico...
-no me habías dicho nada… -se apresuro a decir Ariel –no quieres que te acompañe… yo puedo ir, lo de la quermes no están importante
-¡no! –soltó Damián serio –no… -repitió ya en un tono más calmado –mi tía Ania va a ir conmigo, y es algo de rutina y sin importancia, ve al instituto y diviértete –le dijo él con una gran sonrisa. Stefan vio a Ariel morderse el labio y retorcer sus manos ansiosas, se puso de pie.
-bueno… voy a traer algo para tomar… ¿tú qué quieres Stefan? –pregunto ella mientras miraba al chico con esos cálidos ojos castaños, y una gran sonrisa que formaba hoyuelos.
-pepsi –fue su simple respuesta, acto seguido ella salió corriendo del cuarto.
-¿Qué tienes que ir a hacer al medico? ¿Porque es más importante que salir con tu novia? –pregunto Stefan a su hermano realmente molesto, el día en el que había llegado había visto a su hermano muy atento con la chica, pero el día de hoy había sido verdaderamente empático, tanto que deseaba darle un golpe.
-son simples exámenes de rutina… ya ves tengo que se monitoreado constantemente, y en cuanto a lo otro, no es de tu incumbencia William –soltó serio, pronuncio su primer nombre con una fuerza que bien podría caerle como una piedra entre sus brazos. Acto seguido salió de la habitación.
El se quedo viendo hacia donde había salido, y la habitación estuvo tranquila hasta que aquellos dos chiquillos entraron corriendo, jugando “congelados”
-solo entre dos es muy aburrido –les dijo Stefan en ese alemán con acento. –y eso que creía que a ti… -dijo mientras señalaba a Sasuke –nosotros te parecíamos aburridos…
-es por que lo son… y oye que extraño hablas –le soltó el muchachito antes de empezar a reírse –parece que tuviera una manzana en la boca. –a continuación el otro niño también empezó a carcajearse.
Stefan alzo la ceja, ¿se estaban burlando de el?
-eh… eh ¿Por qué hablas tan raro? –le pregunto el chiquillo de ojos azules, que si no mal recordaba se llamaba Gaspar, junto con ese extraño color de cabellos, pensó que el nombre le quedaba perfecto.
-hablo así porque el italiano es mi primer idioma.
-mi mami… también habla italiano –dijo el niñito de cabellos negros emocionado –ella no habla alemán… no… pero mi papi sí.
-creo que tu papa –señalo a Sasuke –y tu mama –señalo a Gaspar –son primos de mi padre, así que ustedes vendrían a ser mis primos en segundo grado… o algo así.
-¿somos primos? –preguntaron ambos sorprendido.
-no sabíamos que tuviéramos mas primos… yo creí que Yukito y tu eran mis únicos primos –soltó Gaspar, mientras se mostraba sorprendido por una nueva noticia.
-yo creí que tú eras mi único primo también…
-hey… ¿Por qué te llamas Sasuke?... que nombre tan extraño.
-mi nombre no es extraño –soltó el niño antes de darle una patada con fuerza a Stefan, fue tan fuerte que le pobre quedo saltando en una pierna.
-muchachito del infierno… -se quejo, mientras veía con rabia al niño.
-y me llamo Sasuke por es un niño muy fuerte de una serie que a mi papi y mami les gusta mucho… y el es muy fuerte –se defendió el niño –y yo también soy muy fuerte…
-ah si… eh escuchado hablar de el, si es muy fuerte… también es muy malo e idiota –soltó mientras le sacaba la lengua a el niño.
Sasuke se fue contra Stefan con la intención de golpearlo, el alcanzo a poner la mano en la frente del niño, de manera que lo contenía, mientras el chiquillo seguía intentando impartir golpes, de pronto Gaspar se fue también contra el, y Stefan repitió el movimiento.
-¿Qué haces? –le pregunto Ariel, mientras entraba a la habitación con las bebidas en las manos -¿Dónde está Dam?
-no lo sé… salió de pronto –le comunico él, aun con los niños tratando de golpearlo.
-seguro se molesto conmigo –al escuchar esas palabras él se irguió sorprendido y bajo sus brazos, acto seguido ya estaba en el piso, con el par de mocosos encima de el dándole golpes.
-¡chiquillos del infierno…! –mientras empezaba a pelear con ellos, llaves, golpes en los estómagos, la verdad es que no supo cómo pero de pronto ya se estaba riendo, le parecía entretenido ver a ese par tratar de derrotarlo, y se sintió confiado hasta que Sasuke lo mordió.
-¡mierda! –chillo.
-¡William! –lo reprendió Simone, que justo entonces entraba a la habitación junto con Ilse.
-niños que creen que hacen… vengan aquí ahora –los llamo la rubia, los niños se quejaron e hicieron muecas, pero no desobedecieron, sobre todo porque ya se habían divertido bastante, resultaba que les agradaba ese apestoso chico de extraño hablar.
-William no quiero que vuelvas a hablar así, eso vocabulario no es adecuado para tu boca… me entendiste niño –le advirtió su abuela, el suspiro. Y trago su furia, como odiaba su primer nombre, era el mismo que el de su padre, pero vamos que ni a él le gustaba, de eso estaba seguro.
Los niños se fueron junto con Ilse, y Simone dejando a Stefan y a Ariel solos. Ambos se mantuvieron en completo silencio, la chica apretaba con fuerzas las manos, y miraba un punto de la pared.
-¿Qué pasa? –le pregunto Stefan. El vio al muchacho por un momento sin saber si ser o no, honesta; pero al recordar lo mucho que hablaban de niños, y lo divertido que siempre resultaba jugar con el escandaloso Stefan, le hiso pensar que quizás en el fondo, el seguía siendo el mismo chico lindo.
-Me preguntaba… porque soy tan tonta –Stefan rio.
-vamos que dices… no eres tonta –soltó el.
-gracias… aun así eso es lo que creo… no debí pedirle a Dam que me acompañara –el muchacho alzo la ceja incrédulo.
-no es cierto… no me digas que te sientes mal por eso, vamos que mi hermano es un imbécil.
-el no quiere que sepan… que yo estoy con el –confeso ella a Stefan –ya ves el no puede verse como yo lo veo… para mi Damián es el hombre más bello y perfecto sobre esta tierra, y el no ve eso… el solo ve el hecho de que no ve nada.
Stef guardo silencio, no había visto las cosas desde ese punto de vista, y le pareció sorpresivo.
-pero el parece tan confiado y acostumbrado… el…
-si, claro… el se a acoplado a su condición… pero vamos que el cree que se van a reír de mi… o mis amigos van a intentar persuadirme de salir con el… la verdad no sé qué es lo que lo ha llevado a pensar de aquella estúpida manera, pero…
-sus motivos debe tener –soltó el, mientras pensaba que se había apresurado a juzgar a su hermano. La chica suspiro.
-es mejor que bajemos… faltan cinco minutos para la cena –dijo mientras le indicaba el reloj. Stefan se puso de pie, y ambos salieron de la habitación, al llegar a la planta baja, una muchacha muy alta cayó sobre él. Stefan empezó a reírse a carcajadas, y apretó con fuerza a Alice.
-¿Qué tal estuvo el regaño? –le pregunto el, mas la muchacha solo se concentro en llenar de besos a su príncipe, como ella le había puesto.
-niños… -dijo una sonriente Ania –pasemos al comedor. Los mellizos aun sonriente sy alegres se pusieron de pie, y siguieron la indicación de su tía.
Una hora después ya todos estaban en el play room, a excepción de los adultos que se habían quedado en el comedor tomando café y conversando.
-tengo prohibidas las salidas, me quitaron el celular… y por su puesto mi padre esta muy decepcionado de mi, “¿Qué pensabas Adriane Simone,?, eres la mayor debes poner el ejemplo… y lo que es peor… ibas a cargar con tu hermanita de siete años…” –termino el monologo y giro a ver a la niña - tu estas perfecta conmigo, ¿verdad muñeca? –pregunto ella, mientras se agachaba a la altura de anastasia, la cual dejo sus barbies de lado para besar la mejilla de su hermana mayor.
Acto seguido Adriane se irguió, y vio todo el salón.
-no estábamos todos juntos desde hace tanto… más de seis años –soltó.
Alice vio claramente interesada al muchacho rubio, que usando unas gafas oscuras dentro de la casa, se mantenía en silencio en una orilla del salón, sus facciones, aquella nariz, y esa barbilla, ese era Damián. No se había percatado en su presencia, y ahora que lo veía una inmensa sonrisa se extendía por su rostro.
Recordó uno de esos pocos veranos de su niñez en los que le permitían estar en casa, quizás tendría unos cinco años, y Stefan estaba en cama con 38 de fiebre, entonces a la casa había llegado su abuela Simone en compañía de un “niño grande”, así era como lo había pensado en aquel momento. Y no solo un niño grande, sino también muy blanco y con unos ojos verdes, y también miel, tan raros como los de ella.
-¿Quién es él? –había preguntado a su tía Stella, y ella con una sonrisa le había respondido.
-es tu hermanito mayor… es Damián –ella había abierto mucho su boca, ese niño tan grande era su hermano, de pronto se sintió orgullosa, ella al igual que sus tontas compañeras del colegio también tenía un hermano mas grande.
Ella temerosa había ido a su lado, y le había tocado la mano. El abría bajado su mirada, y le pregunto.
-¿Quién eres? –ella se asusto, creyó que quizás el no la reconocía y que Stella se había equivocado, pero entonces el sonrió -¡ah ya se!, eres una pequeña princesa que huele a canela, y a pesar de los años a aceite de bebe –luego la abría abrasado con fuerza, y la abría llenado de besos.
-¿eres mi hermano?
-sí, soy el hermano de una princesa. –ella se lanzo a sus brazos. Y ahora se recriminaba por no haberlo notado antes, todas las veces en las que Stefan le abría dicho que Damián era igual a su tío Tom, y que querían alejarlos de casa, pero ella no podía creer aquello, ella no podía pensar que su príncipe, si, porque Damián también era su príncipe, su príncipe de cabellos rubios, y mirada perdida.
Ella salto de los brazos de Stefan y corrió junto a Dam. El chico se vio sorprendido por el abraso, pero al identificar aquel aroma, no hiso más que devolver el gesto y amplia su sonrisa y llenare de una grata alegría.
-una princesa me está tocando… no soy digno –ella se carcajeo.
-mi príncipe perdido –soltó ella, mientras tomaba el rostro de su hermano entre sus manos –mi adorado príncipe perdido, ¡qué alegría! –dijo mientras llenaba el rostro de Damián de besos –he recuperado a mis príncipes –ella volteo a ver a Stefan, y estiro su mano para que el la tomara.
Stefan a sabiendas del fuerte carácter de su hermana, y estando seguro de que no podría contradecirla, se puso de pie y fue junto a ella, y Damián. La chica rodeo a sus hermanos gustosa.
Adriane, Ariel, y los dos berrinchudos niños se sorprendieron por todo ese despliegue de pura felicidad.
-deberíamos hacer una fiesta… nos hemos reencontrado –dijo Alice –si mi madre viviera, estaría tan contenta como yo de vernos juntos, con mis hermanos –dijo mientras veía primero a Stefan y luego a Damián, ella no sabe el porqué, pero simplemente siempre había estado loca por sus hermanos. Los amaba, los amaba mucho. Mataría a cualquier mujer que se atreviera a meterse con ellos, o a hacerles daño.
-acaban de castigarte y ya piensas en fiesta… -le dijo una muchacha rubia de semblante tranquilo. Ella la reconoció como Ariel, la hija de su tía Stella.
-si… porque no –dijo mientras se encogía de hombros.
-no pequeña… es mejor que estés tranquila pro el momento –le dijo Damián, mirándola y a la vez no haciéndolo. No importaba si en esos preciosos ojos no había luz, ella sabía que el corazón de su hermano tenía una hermosa imagen suya.
-está bien… lo que tu digas –dijo ella mientras recostaba la cabeza en su hombro.
-me voy a poner celoso… ¿Por qué no me haces caso a mi también? –pregunto Stefan. –ella le saco la lengua.
-es que Damián es el hermano mayor –dijo ella mientras se acercaba mas a el. –estoy segura de que mama querría que fuera obediente con el.
Stefan se sorprendió de ver a Alice tan dócil con otra persona que no fuera el, ciertamente jamás había visto mucha interacción entre Damián y ella, no se fijo nunca en lo bien que se llevaban, o en lo mucho que ella respeta a su hermano.
Después de un par de horas todos se retiraron a sus habitaciones, los mellizos estarían en la misma, no les molestaba.
-Stef… -llamo ella en medio de la oscuridad, mientras movía un poco el brazo de su mellizo. –Stef… príncipe…
-si… -le contesto el en un susurro.
-príncipe… las ganas de festejar que al fin estamos juntos no s eme van… -le conto, una pequeña sonrisa se extendió en el rostro de Stefan.
-a donde vamos? –le pregunto mientras abría los ojos. Alice amplio su sonrisa.
-pero… recuerdas que estoy castigada, además le dije a Damián que lo obedecería –dijo ella mientras hacia un puchero.
-no te entiendo Allie, entonces que quieres –le pregunto él, ya sin saber que era lo que pretendía su única hermana.
-cambiemos lugares –le soltó ella de pronto.
-no… no, no, no… no Allie –se quejo el –tampoco voy a dejar que salgas sola…
-no saldré sola… tu vendrás conmigo, solo que en caso de que nos descubran…será solo Stefan el que salió.
El hiso una mueca, apretó con fuerza los labios, se revolvió el cabello, y luego exhalo un suspiro.
-de acuerdo. –Alice se lanzo contra él, y lo lleno de besos. Stefan solo se quejo fingiendo detestar los besos de su melliza.
Acto seguido la chica corrió a la cajonera, y la abrió de golpe, saco una camiseta, unos pantalones jeans anchos, tomo una chaqueta negra.
-no esa no… es mi favorita –le dijo Stefan.
-pues esta noche la usare yo… -soltó Alice, mientras corría al baño con toda la ropa que había tomado. Se saco la blusa de dormir, y se dio cuenta de que le faltaba algo, así en ropa interior salió del baño, y tomo la faja que guardaba entre sus cosas.
Su hermano la vio con una sonrisa, su hermana no iba a cambiar nunca, y eso le gustaba mucho. La chica ya de vuelta en el baño, se puso la faja en los pechos. Era una tira de un metro que se enredaba y ajustaba mucho. Acto seguido se puso la ropa de su hermano.
Volvió a salir del baño, y tomo una gorra de su equipo favorito, se sujeto el cabello y se la coloco. Luego carraspeo con fuerza.
-estoy listo –dijo la chica con una ceja alzada. Stefan amplio su sonrisa. Cuando ella se hacia esas transformaciones, era como estarse viendo en un espejo, a excepción del tema de los ojos. Él para estar a la par de su hermana se coloco una gorra.
-¿las gafas? –pregunto Alice, luego rebuscando entre sus cosas y tomo las suyas, y les dio otras a Stefan.
-ya sabes… tu y yo somos Stefan, ninguno delata al otro –soltó el propio Stefan, y su hermana asintió.
-lo juro por nuestros padres –prometió ella, y acto seguido tomo la mano de su hermano.
Ambos abandonaron la casa por diferentes partes, uno por la puerta principal y otro por la del jardín, asi solo vieron salir a Stefan, y no a dos chicos parecido. Visitaron los clubes mas geniales de la ciudad, Stefan ligo a muchas chicas, las cuales estaban fascinadas con ese par de “guapos gemelos”
-sabes que tu hermano es lindo… pero tú eres el más bello –soltó una pelirroja mientras se acercaba peligrosamente a Alice, la muchacha se alejo de golpe, salió hacia la barra.
Allí el barman se lo comió con la mirada, y empezó a coquetearle. Alice solo entonces si le siguió el juego, no importaba que fuera gay el tipo, estaba bastante lindo, y vamos el jamás sabría que estaba coqueteando con una mujer.
-su hermano desde la mesa veía a su melliza muy divertido, el adoraba hacer esas transformaciones… claro, excepto cuando era el al que le tocaba convertirse en Alice. Eso sí que era horrible.
Ellos salieron del bar a las cuatro de la mañana, y vaya que se habían divertido. Stefan estaba orgulloso de haber llamado la atención de tantas mujeres y Alice estaba feliz pues ese gay, si que sabia besar bien.
Cada uno se fue por un lado distinto de la casa, esta vez Alice entro por la puerta principal. Casi s ele sale el aire del cuerpo al fijarse que ahí estaban su tío Tom, Ania, y su abuela charlando con el maldito depravado al que le habían robado el auto.
-¿Qué son estas horas de…? –empezó Simone, mas Alice haciendo su “perfecta” caracterización d evoz masculina pregunto.
-¿Quién es él?
-ah, el dice que Alice se robo un auto… al parecer la policía los a rastreado hasta aquí –el rostro de Thomas estaba realmente distorsionado por la furia, jamás había visto a su tío de esa manera. Ni siquiera aquella mañana, o más bien el día anterior cuando abría llegado junto con Adriane.
-mi hermana no está aquí… -soltó ella, mientras ponía cara de póquer.
-su hermana… ¿son mellizos? –pregunto él, interesado. –pero si son cerca de las cinco… ¿Dónde puede estar?
-este… pues…
-se ha vuelto a escapar… ¡Stefan como se lo permitiste! –la recrimino Simone, ella solo bajo la mirada.
-como se puede dar cuenta mi sobrina no está aquí… y no veo porque este problema tiene que hacerse mayor, usted ya recupero su auto… sin ningún problema… así que mejor retírese –el hombre prefirió no hacer más largo el encuentro, se dio cuenta de que esa familia ya tenía suficiente castigo teniendo a alguien tan problemático como esa chiquilla.
Asi que se marcho.
-ahora si Stefan… ¿Dónde está Isabella? –grito Thoma,s mientras fulminaba a Alice con la mirada, creyendo que él era Stef.
-aquí estoy… ¿Qué ocurre? –de pronto Alice venia bajando las escaleras, llevaba el rostro cubierto por una mascarilla de aguacate, y en el cabello un gorrito de color rosa que ella usaba para sus tratamientos capilares, y un batón largo.
-entonces porque…
-este… yo… creí que estaba en problemas, así que mentí –se defendió “Stefan”, -obviamente Allie estaba arriba…
-ya veo… -dijo Tom, mucho más calmado.
-aun así… jovencita aun tenemos que hablar, ¿Cómo es eso de que robaste un auto?
-tío… aún es temprano… seguro puedes reprender a Alice después, soltó Stefan mientras empezaba a caminar hacia las escaleras, sin olvidarse en ningún momento de mantener el movimiento masculino de su cuerpo.
Así Alice también subió las escaleras moviendo las caderas, ella sonrió sin poder evitarlo. Cuando ya al fin, habían logrado llegar a su habitación dejando atrás a sus confundidos familiares, se lanzaron a reír como poseídos.
-gracias hermanito bello por salvarme la vida –soltó ella mientras se lanzaba a besar a Stefan.
-si, si… soy el mejor del mundo… pero esto es un secreto, nadie debe saberlo –pidió el, y Alice hiso como si se cerrara la boca y lanzara la llave.
-eres el mejor mi príncipe –sonrió ella.
-si, si –el se saco el largo batón, y luego un sostén de Alice el cual había rellenado con media. Su hermana se carcajeo, él le hiso una mueca. –te dejaste crecer mucho el cabello… tienes que volver a cortártelo –soltó el –me costó encontrar este bendito gorro –dijo mientras lo arrojaba al suelo.
Ella también se desvistió, fue un inmenso alivio el quitarse esa faja, y dejar a sus senos libres de esa tortura, la gorra y la inmensa ropa. Se puso el batón que su hermano se había quitado, y Stefan se quedo solo en una pantaloneta.
Ambos se acostaron en la gran cama, y hablaron por lo menos las siguientes dos horas de la noche, de lo ocurrido, y de lo mucho que se habían divertido. Y en algún momento de su animada conversación, la suave cama hiso de las suyas y los dos se durmieron.
k terribles estos muxaxitos... aha ahaa
pñublikoo hoy y no mañana- pues x k al parecer voy a star okupaditaaa :(
ahaa ashii k se m kuidan leen... y disfrutan :D
Aww me mato de risa este capítulo nada más de imaginarme a stef con esa bata, la crema en la cara y el cabello recogido en una bolsita jajajajaja y a Alice aprovechándose del gay jajajajaja sique son candela pura estos dos jajaja lo ameee me fascino este capitulo……….
ResponderEliminarAme la personalidad de Alice muy lindaaa ^^
Quieroooooooooo masssssssssssss ;D
Síguele pronto sip dale Tkm!!! ^^
DDD: Blogger no publico mi coment! D:
ResponderEliminarque malo, pero el capi me dio risa, al igual que ania! xD
y más risa me dio cuando Alice se vistio como Stef, y se beso con el camarero de la barra! eso si es aprovechar las oportunidades! xD
Siguelee! :B